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El Pentágono suspende el traslado de detenidos a Guantánamo

Bush anuncia el mayor incremento en Defensa de los últimos 20 años

Aunque la decisión se ha tomado supuestamente 'por razones de espacio', el Pentágono suspendió ayer el traslado de detenidos a su base de Guantánamo, en Cuba, justo en medio de las críticas internacionales al tratamiento de los presos. Según la Casa Blanca, George W. Bush está 'satisfecho' con el tratamiento; los líderes del Congreso también se han aliado con el Gobierno en contra de las críticas y a favor de la dureza con los detenidos.

Según el Pentágono, la suspensión temporal del traslado de prisioneros a Guantánamo se debe a la falta de espacio en la zona de la base en la que se han construido celdas individuales con alambradas.

Aunque aparentemente los traslados pueden reanudarse la próxima semana, la decisión llega cuando el estamento militar de EE UU se ha visto acosado por las críticas hacia la manera de tratar a los presos. Hay actualmente 158 en la base de Cuba. Las imágenes distribuidas por el Pentágono mostraban a un grupo de detenidos esposados de pies y manos, encapuchados, con gafas ennegrecidas y la boca y los oídos tapados.

Aunque EE UU asegura que las medidas se tomaron para garantizar la seguridad en su traslado, las organizaciones de defensa de los derechos humanos lo consideran una auténtica tortura sensorial. Otras fuentes del Pentágono citadas por la agencia Reuters mostraban extrañeza por la suspensión del traslado, lo que pone en entredicho la versión de la falta de espacio.

El Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, estudia la manera de organizar una visita de periodistas que 'preserve la intimidad' de los presos -maltratada por el Pentágono al distribuir las fotografías- y demuestre al mismo tiempo la bondad del tratamiento que reciben.

'No son simples inocentes'

Ari Fleischer, portavoz de la Casa Blanca, profundizó en el argumento que emplea EE UU para defender el caso Guantánamo: el Gobierno y el Pentágono envilecen la figura de los detenidos para justificar con ello la necesidad de ser rígidos en el tratamiento. 'No son simples inocentes', dijo el portavoz en una afirmación poco coherente: ni los detenidos han sido declarados culpables por ningún tribunal ni se han presentado si quiera acusaciones formales contra ellos. Por no ser, tampoco son formalmente detenidos ni prisioneros de guerra.

'Esta gente es lo peor de lo peor', insistía Fleischer. 'Están detenidos por su deseo de matar, destruir y de suicidarse si pueden llevarse a alguien con ellos', aseguró.

Mientras, ayer llegó a Washington el talibán norteamericano, John Walker. Aunque el Gobierno rechaza las críticas de quienes piensan que Walker recibirá un trato más benévolo que los detenidos por ser ciudadano estadounidense, ciertamente su trayecto ha empezado mejor: llegó a través del aeropuerto internacional y dejó de depender del Departamento de Defensa para pasar al de Justicia, que enviará al joven californiano a un tribunal federal de Virginia, ante el que comparecerá hoy mismo.

Por otra parte, Bush anunció que propondrá un aumento de más de 48.000 millones de dólares (52.800 millones de euros) en gastos de defensa, el mayor incremento de los últimos 20 años, exactamente desde el primer mandato de Ronald Reagan. El presidente incluirá esta propuesta en su proyecto de presupuesto para el año fiscal 2003, que presentará el próximo 4 de febrero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de enero de 2002