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El Bundesbank constata que la economía alemana está al borde de la recesión

Schröder descarta un plan de ayuda, pese a que el PIB creció un 0,25% en el tercer trimestre

La economía alemana sigue estancada e incluso podría entrar en recesión, según constató ayer el Bundesbank en su último informe mensual, en el que se adelanta que el crecimiento en la mayor economía de la zona euro apenas fue del 0,25% anual en el tercer trimestre, tras un 0,6% en el periodo entre abril y junio. Los datos definitivos, que el Gobierno publicará el jueves, podrían demostrar que la economía se contrajo en el tercer trimestre. Pese al evidente deterioro de la coyuntura, el canciller Gerhard Schröder reiteró que no habrá paquetes fiscales para reanimar la actividad.

'La expansión macroeconómica, que ya se había estancado en primavera, en gran medida ha permanecido en verano en este nivel', indica el banco central alemán en su informe de noviembre sin facilitar cifras de comparación intertrimestral. Este dato, que será publicado el jueves por la Oficina Federal de Estadística, es la clave para determinar si Alemania va camino de la recesión, definida como una contracción económica en dos trimestres seguidos.

Más allá de estos detalles técnicos, es evidente que la economía germana está pasando por un mal momento. El Bundesbank cifra en un flojísimo 0,25% el crecimiento entre julio y septiembre, y en un 0,75% el incremento del producto interior bruto (PIB) durante los primeros nueve meses del año (datos ambos depurados de efectos estacionales). Dado que nada bueno se espera de las semanas que faltan para cerrar este ejercicio, es probable que la economía alemana cierre el año con un crecimiento en torno al 0,7%, según diversos pronósticos, entre los cuales figura también el oficial. En 2000, Alemania todavía creció un 3%.

Aunque el Bundesbank espere una reanimación para el próximo año -posibilitada, entre otros factores, por las bajadas de tipos decididas por el Banco Central Europeo-, lo cierto es que la debilidad dista mucho de ser pasajera. Los cinco sabios alemanes (los institutos de análisis económico más prestigiosos del país) sostuvieron la semana pasada que Alemania sólo crecerá un 0,7% en 2002, siempre que la situación no se siga deteriorando en Estados Unidos. En este caso, se podría registrar un crecimiento negativo del 0,5%. Otro tanto afirma el Fondo Monetario Internacional: sólo prevé un 0,8% de aumento del PIB alemán en 2002.

La merma en el crecimiento está presionando fuertemente a las arcas públicas, cuyo déficit se elevará este año al 2,5%, según las estimaciones del Bundesbank. El Gobierno pretendía alcanzar un 1,5%. Los mayores gastos tienen mucho que ver con la carga que supone el incremento del número de desempleados, quienes, aparte de dejar de cotizar, cobran el paro.

Diversos investigadores sostienen que el número total de parados llegará a 4,25 millones este invierno, pronósticos que se ven confirmados con los recortes de plantilla que, un día sí y otro también, dan a conocer empresas y entidades financieras alemanas. El último de estos anuncios provino ayer de la recién fusionada mutua DZ Bank, que, hasta finales de 2002, reducirá de 5.300 a 4.250 sus empleados.

Todo ello pone en considerables aprietos al Gobierno del canciller socialdemócrata, Gerhard Schröder, que se enfrenta a unas elecciones federales el próximo año. Como hábil político que es, Schröder aprovechó el alboroto político causado por su moción de confianza en el Bundestag el viernes pasado para admitir, casi soterradamente y por vez primera, que su Gobierno no conseguirá reducir el número de parados hasta los 3,5 millones en la actual legislatura, tal y como había prometido en 1998.

En el congreso del Partido Socialdemócrata Alemán Schröder argumentó ayer en Núremberg que la merma en el crecimiento alemán se explica casi exclusivamente por la desaceleración económica en EE UU y Asia, que afecta especialmente a un gran exportador como es Alemania. El canciller también aseguró que la meta para la reducción del paro 'se mantiene', aunque 'se postergue' su cumplimiento por el cúmulo de circunstancias adversas.

Programa de reactivación

En contra de lo que el ala izquierda de su propio partido le solicitará mañana, Schröder reiteró su negativa a lanzar un programa de reactivación económica que podría poner en peligro la política de austeridad de su ministro de Finanzas, Hans Eichel, e, incluso, el plan de estabilidad acordado con Bruselas.

El panorama internacional, sin embargo, se resiste a mejorar. El Banco de Japón ha rebajado su valoración de la economía del país por sexto mes conscutivo en su boletín de noviembre, según informa la agencia Reuters, debido a la debilidad del consumo.

El pesimismo del banco central refuerza el hecho de que Japón se enfrenta a su cuarta recesión de la década. El escepticismo aumenta por el descenso de las exportaciones ante el enfriamiento económico mundial y la caída de la demanda de los productos asociados a la tecnología, uno de los sectores más beneficiosos para Japón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de noviembre de 2001