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Entrevista:FRANCESC VENDRELL | ENVIADO DE LA ONU EN AFGANISTÁN

'Los detenidos afganos corren peligro de muerte y no tienen ayuda'

'¿Los afganos no cuentan?'. Francesc Vendrell parece enfadado de que sólo se le pregunte por los ocho cooperantes occidentales detenidos en Kabul. Junto a 16 colaboradores locales, cuatro alemanes, dos australianos y dos estadounidenses de la ONG Shelter Now International, están acusados de hacer proselitismo cristiano. El representante personal del secretario general de la ONU en Afganistán subraya que 'los afganos corren peligro de ser condenados a muerte, en tanto que los extranjeros lo más probable es que sean expulsados'.

Pero, ¿se puede tener alguna influencia en la suerte de los afganos? 'Cuanto menos ruido se hace, menos posibilidades', advierte este abogado español de 61 años curtido en algunas de las misiones internacionales más difíciles de las últimas décadas. 'Los occidentales sabían lo que hacían', añade en una conversación telefónica con EL PAÍS desde su oficina en Islamabad, antes de reiterar su preocupación por los 16 afganos detenidos.

Vendrell explica que para 'los talibán constituye un tema muy serio porque la ONG en cuestión tiene sucursales en varias partes de Afganistán y bajo la cobertura de la ayuda humanitaria [sus miembros] trataban de convertir afganos al cristianismo'. En una conferencia de prensa convocada tras las detenciones (que se llevaron a cabo entre los días 3 y 5 de este mes), el Ministerio para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio mostró las pruebas: varias Biblias en dari y pastu (las dos principales lenguas locales), material informático y vídeos sobre la vida de Cristo.

El enviado de la ONU también recuerda que esa actividad, 'que en la mayoría de los países no sería delito, en Afganistán y en otros países musulmanes, como Arabia Saudí, es un crimen muy serio'. En el caso de los ciudadanos afganos es aún más grave pues pesa sobre ellos la acusación de haberse convertido a otra religión.

'Los afganos corren peligro de ser ejecutados y carecen de asistencia jurídica', insiste Vendrell. ¿Y los extranjeros? 'No lo creo. Tal vez teóricamente, pero tengo la impresión de que los van a soltar'. El problema ahora es saber cuándo. 'Al término de las investigaciones, lo que puede llevar aún algunas semanas más', aventura basándose en las gestiones que ha realizado ante el régimen talibán.

Vendrell estuvo el pasado fin de semana en Kabul y Kandahar para interesarse por la suerte de todos los detenidos y explicar a las autoridades talibán el daño que la detención de los cooperantes va a causar a su imagen. Además de entrevistarse con los viceministros de Justicia y Exteriores, el enviado de la ONU tuvo una cita con el gobernador de Kandahar, el jeque Hasan, considerado el número dos del régimen a pesar de no formar parte del Gobierno.

'Me dijeron que les tratan bien y que están bien de salud, pero nadie ha podido visitarles, ni la Cruz Roja ni los cónsules de sus respectivos países', manifiesta. Vendrell hizo notar que negar asistencia consular a los extranjeros va contra las leyes internacionales, pero fue informado de que tendrán que esperar a que acabe la investigación.

'También podrían ser juzgados', concede, 'pero es poco probable porque hay una fuerte presión internacional, tanto diplomática como de los medios de comunicación'. 'Supongo que [los talibán] serán lo suficientemente pragmáticos'. Vendrell, parece referirse sin mencionarlo al comunicado del Grupo de Países Donantes que, a principios de esta semana, advirtió al régimen de Kabul de las consecuencias negativas que una eventual condena a los extranjeros tendría para la asistencia que le prestan.

Afganistán, sumido en una guerra civil que ya se prolonga 22 años y víctima de una terrible sequía, subsiste hoy gracias a la ayuda internacional. Aunque los talibán, que llegaron al poder en 1996, controlan ya el 90% del territorio, su gobierno no se ha traducido en una recuperación económica o social del país.

Portazo a los diplomáticos

Los dirigentes talibán se negaron de nuevo ayer a autorizar que los cónsules de Alemania, Australia y Estados Unidos en Islamabad visiten a los ocho cooperantes de esos tres países detenidos por tratar de evangelizar afganos y les sugirieron que regresaran a sus embajadas en Pakistán para seguir el caso desde allí.

'Nos han pedido que tengamos paciencia y que esperemos hasta que hayan concluido las investigaciones', declaró en Kabul el cónsul australiano, Alistair Adams. 'También nos han sugerido que sería mejor que esperáramos acontecimientos en Islamabad', añadió, antes de explicar que sus visados vencen el 21 de agosto y que no les serán prolongados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de agosto de 2001

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