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Cruz Roja visita por primera vez a los occidentales detenidos en Kabul

Afganistán impide a la ONG informar sobre el estado de los presos

Los cónsules de sus respectivos países, llegados desde Islamabad (Pakistán), no fueron autorizados a visitarles a pesar de las repetidas peticiones en ese sentido formuladas al régimen de Kabul.

El responsable del CICR en Afganistán, Robert Monin, declaró que los detenidos habían recibido la visita de cinco miembros de un equipo que incluía personal médico en el centro para jóvenes delincuentes donde se hallan detenidos en Kabul. Explicó que los dos hombres comparten una habitación y las seis mujeres otra.

'Los detenidos se mostraron contentos de vernos', declaró tras la visita que duró varias horas y se desarrolló en privado, sin la presencia de funcionarios talibán. Los dos hombres, el australiano Peter Bunch y el alemán Georg Taubmann, estuvieron detenidos al principio en una prisión de la policía religiosa.

'Les hemos entregado mensajes escritos de sus familias y podrán responderles a través de nosotros', declaró Antonella Notari, portavoz de CICR en Ginebra. Sobre su estado físico y psicológico, la representante se negó a facilitar informaciones, una actitud habitual en el CICR que, a cambio de discreción, obtiene la posibilidad de visitar a los prisioneros en todo el mundo.

Sin embargo, los talibán aseguraron que los detenidos habían sido tratados bien. 'Nosotros no difundimos las observaciones sobre nuestras visitas, lo que nos permite reunirnos con personas detenidas en todos los conflictos y hacemos recomendaciones directamente a las autoridades correspondientes', explicó Notari.

Según fuentes diplomáticas de Pakistán, los cónsules de los tres países con ciudadanos detenidos y los padres de las dos estadounidenses (que la semana pasada solicitaron viajar a Kabul) podrán reunirse con los detenidos esta semana, ya que el régimen de los talibán ha prometido concederles visados a partir de hoy. La autorización para esas visitas fue concedida ayer durante una entrevista de los delegados del CICR con el ministro de Asuntos Exteriores de los talibán, Wakil Ahmed Mutawakil, en la sede central de la milicia islámica en Kandahar, al sur del país..

Por su parte, un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores australiano anunció ayer que un enviado de Canberra conseguirá mañana un visado para poder visitar a los dos prisioneros australianos.

'Nos sentimos optimistas, en la medida en que han aceptado la concesión del visado, lo que es una señal positiva. Sin embargo, teniendo en cuenta las experiencias pasadas, tenemos que esperar y ver', declaró el responsable del ministerio. Aunque no obtuvieron resultados tras una semana de discusiones con los talibán en Kabul, los cónsules de Alemania, Australia y EE UU en Islamabad insistieron para que se autorizara la visita del CICR.

Asimismo, criticaron la falta de respeto de los talibán hacia las convenciones internacionales de protección de prisioneros extranjeros y destacaron que una visita del CICR no es una alternativa válida a la asistencia consular. Las autoridades de Kabul no manifestaron claramente las acusaciones contra los extranjeros detenidos ni las condenas, aunque no excluyeron la aplicación de la pena de muerte.

Desde que fueron detenidos, junto con 16 empleados afganos de la ONG para la que trabajaban, los ocho occidentales han permanecido aislados. Según la sharia, la ley islámica, los afganos culpables de renunciar al islam o de hacer proselitismo en favor de otra religión pueden ser condenados a la pena capital, aunque esta condena podría no ser la misma para los extranjeros.

Intercambio de mensajes

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de agosto de 2001

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