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CORRUPCIÓN EN PERÚ

La CIA pagó 2.000 millones de pesetas a Montesinos en los últimos diez años

El servicio secreto financió al ex jefe de espías peruano a sabiendas de sus vínculos con el narcotráfico

La trama de corrupción, tráfico de armas y blanqueo de dinero organizada por Vladimiro Montesinos, el todopoderoso asesor del ex presidente peruano Alberto Fujimori, comienza desvelarse. La CIA pagó a Montesinos casi 2.000 millones de pesetas entre los años 1990 y 2000 pese a conocer los vínculos de éste con narcotraficantes colombianos. Montesinos, encarcelado en Perú desde el pasado junio, inició su relación con los servicios secretos de EE UU a mediados de los años setenta cuando el país andino era el único régimen de izquierdas en un continente dominado por las dictaduras militares. El asesor de Fujimori atesoraba también en el paraíso fiscal de Islas Caimán 6.400 millones de pesetas.

La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) pagó al antiguo jefe de los servicios secretos peruano Vladimiro Montesinos 10 millones de dólares (unos 2.000 millones de pesetas) a lo largo de la pasada década, a pesar de que conocía sus vínculos con narcotraficantes colombianos, según revelan nuevos documentos desclasificados y testimonios de funcionarios norteamericanos y peruanos recogidos en una investigación del Centro para Integridad Pública y también publicados en el periódico The Miami Herald. Montesinos, ahora encarcelado en Perú por corrupción, tráfico de armas, lavado de dinero y enriquecimiento ilícito, está intentando utilizar su conexión con la CIA como parte de su defensa legal.

La CIA le hizo entregas anuales de un millón de dólares en efectivo, desde el año 1990 hasta el año 2000, haciéndole firmar recibos, según han corroborado fuentes que prefieren guardar el anonimato. El dinero iba supuestamente destinado a combatir el narcotráfico, pero las autoridades peruanas investigan si parte del mismo fue a parar directamente a los bolsillos de Montesinos. La CIA rehusó ayer hacer declaraciones, siguiendo su tradicional política de 'no comment' (sin comentario).

Los informes desclasificados, en poder del Archivo Nacional de Seguridad, revelan que los agentes norteamericanos estaban al tanto de que Montesinos mantenía vínculos con los narcotraficantes, pero hicieron la vista gorda por la cooperación que prestaba a los servicios de espionaje de EE UU. Por ejemplo, un documento desclasificado de la agencia antidroga norteamericana (DEA) habla sobre el dinero que los narcotraficantes le pagaban a cambio de protección.

El memorando, datado el 27 de agosto de 1996, nombra, además de a Montesinos, al entonces jefe de las Fuerzas Armadas peruanas, general Nicolás Hermosa Ríos, quien ahora está también encarcelado como uno de los imputados en el escándalo de corrupción del Gobierno de Alberto Fujimori. El ex presidente vive en Japón, prófugo de la justicia peruana, que ha solicitado su extradición.

Sabotaje En otro documento de la Unidad de Inteligencia del Pentágono del 27 de julio de 1991 se informaba de la visita que el general peruano Luis Palomino hizo a la sede diplomática de EE UU en Lima para advertir de que Montesinos estaba 'saboteando los esfuerzos conjuntos de EE UU y Perú por erradicar el narcotráfico'. El general, aparentemente estaba tan preocupado por su vida que se presentó con una chaleco antibalas. Para esas fechas, la CIA ya le había pagado grandes sumas de dinero. Ahora Montesinos ha pedido a los jueces peruanos que interroguen a los dos agentes de la CIA que eran presuntamente sus contactos para, según él, demostrar que no tuvo nada que ver con el envío a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de 10.000 fusiles de asalto.

Según el rotativo de Miami, la juez peruana que investiga la venta de armas a narcotraficantes y a las FARC, Jimena Cayo Rivera, ha dicho que están tratando de tomar declaración jurada a los dos agentes identificados por Montesinos. Las autoridades judiciales de Perú acusan a Montesinos de desviar al menos 270 millones de dólares a sus cuentas en el extranjero.

La relación de la CIA con Montesinos data de mediados de los años setenta. Él era un oscuro capitán en las filas del Ejército peruano al que el entonces embajador estadounidense en Lima, Robert Dean, consideró 'un aliado potencial' en momentos en que Perú era el único Gobierno de izquierdas en un continente dominado por dictaduras militares de derechas, y Washington y Moscú vivían en plena guerra fría.

La CIA llevó a Montesinos a Washington para que lo conocieran altos funcionarios de Exteriores. Entre el 5 y el 21 de septiembre de 1976, Montesinos se reunió, entre otros, con Robert Hawkins, jefe de la Oficina de Inteligencia Actualizada de la CIA, y con el jefe de Planificación de Política en Latinoamérica del Departamento de Estado, Luigi Enaudi. Este último es hoy subsecretario de la Organización de Estados Americanos.

Según otro de los documentos desclasificados, poco después de regresar a Perú de su viaje a EE UU, Montesinos fue encarcelado tras un juicio militar en el que le acusaron de 'vender secretos a la CIA'. El embajador norteamericano que le había recomendado a Washington, Dean, intercedió por él, logrando que lo liberaran. Fue un gesto de agradecimiento a la valiosa información que Montesinos acababa de pasar a la CIA sobre un compló (posteriormente frustrado) de un grupo de generales peruanos para atacar a un importante aliado de Washington, el entonces presidente de Chile, general Augusto Pinochet.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de agosto de 2001