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El asesor de Fujimori pierde su botín caribeño

Las autoridades de Islas Caimán devolverán 6.400 millones rastreados a partir de un banco español

Vladimiro Montesinos ha perdido parte de su botín. La justicia de Islas Caimán, que preside Anthony Smellie, devolverá al Gobierno de Perú los 32 millones de dólares (6.400 millones de pesetas), que el ex jefe de los servicios secretos de ese país ocultaba a buen recaudo en bancos de George Town, capital de Gran Caimán, antiguo refugio de piratas y quinta plaza financiera mundial.

Brian Gibbs, el jefe de la Unidad de Investigación Financiera de estas islas en las que hay depositados 600.000 millones de dólares (120 billones de pesetas), declara: 'El dinero volverá pronto al Gobierno peruano. Está a salvo y bloqueado. Las pruebas que hemos encontrado parecen muy sólidas. Colaboramos con Perú desde hace siete meses'.

El rastro de la fortuna caribeña de Montesinos se olfateó durante un registro el pasado diciembre en la casa de su hermana en Lima. Allí se descubrieron originales de una cuenta del BBVA en Gran Caimán, en la que se habían ingresado cinco millones de dólares (unos 1.000 millones de pesetas), desde la empresa C. Holding. Fue la primera pista que condujo hasta este paraíso fiscal, dependiente del Reino Unido, una roca coralina de 220 kilómetros cuadrados, más pequeña que la isla de Hierro (Canarias), en el corazón del Caribe y a dos horas de vuelo de Miami (Florida), el paraíso fiscal predilecto de la banca española para hacer sus inversiones en el exterior.

La Procuraduría peruana actuó rápido. Envió una petición de ayuda judicial a la Corte de Gran Caimán, un modesto edificio rodeado por los 684 bancos que acoge George Town, y los sabuesos del inspector Brian Gibbs, el jefe de la policía financiera, sólo tuvieron que cruzar la calle a pie hasta llegar a la plaza Elizabethan, en la que ondea la bandera de España y se aloja la sede del banco, para iniciar sus primeras pesquisas.

En el BBVA, presente en la isla desde 1985 y con unos depósitos de 140.000 millones de pesetas, no tenía cuentas Montesinos, pero sí sus dos sobrinos, hijos de su hermana, titulares de una cuenta en la que en enero de 1998 se depositaron los sospechosos cinco millones de dólares, una cantidad desorbitada para dos jóvenes estudiantes.

Brian Gibbs, con 30 años en la policía metropolitana de Londres y experto en lavado de dinero, ha investigado a fondo al banco español para aclarar la procedencia del dinero e interrogado a los directivos del BBVA, que cuenta con 31 empleados. Y en esta ocasión la coraza de este paraíso fiscal, en el que operan ocho bancos españoles, se ha abierto como un melón. El BBVA se ha visto obligado a levantar el férreo secreto bancario, el auténtico tesoro de estas tres islas de 40.000 habitantes, que no conocen el significado de la palabra impuestos, y ha desvelado a Gibbs que se trató de 'un apunte contable erróneo' que duró varios días y se corrigió.

La empresa C. Holding, cliente de esta entidad, tenía unos certificados de depósitos por cinco millones de dólares y cuando vencieron se apuntaron 'por error' en la cuenta de los sobrinos de Montesinos. El extracto de ese ingreso se remitió a los jóvenes en Lima y apareció en diciembre en el registro de la casa familiar, según fuentes próximas al BBVA. 'Todo ha sido una lamentable equivocación', aseguran.

Las cuentas de los sobrinos de Montesinos se abrieron hace años con 20 millones de pesetas, el mínimo exigido por esta entidad, y estaban destinadas a pagar sus estudios en Estados Unidos. Han sido canceladas y devueltas a la sede del BBVA en Perú, según el banco.

Pero la pista caribeña del botín de Montesinos no iba mal encaminada. En Gran Caimán, el ex asesor de Alberto Fujimori ocultaba 32 millones de dólares. Las indagaciones de los hombres de Gibbs, un joven equipo de 12 policías, han conducido hasta las puertas de un banco peruano.

El embargo del botín de Montesinos ha servido a las Caimán para demostrar al Grupo de Acción Financiera (Gafi), dependiente del G-7, que sus promesas de colaborar en la persecución del dinero del crimen van en serio. John Bourbon, director de la Autoridad Monetaria, de 45 años, reconoce que el caso daña la imagen de las islas: 'Aquí hay muchos clientes suramericanos preocupados por los secuestros. Vienen a proteger su dinero y a veces pasan casos como el de Montesinos'.

Eric J. Crutchley, de 62 años, el presidente de la asociación local de bancos, responde con una pregunta: '¿Y los billones de la mafia rusa en los bancos de Nueva York? Ésos no le interesan a nadie. Sólo atraen las cuentas de las Caimán', se responde resignado.

El botín varado en la minúscula George Town es la punta del iceberg de la oscura fortuna del ex asesor presidencial, hoy preso en Lima. La banca suiza ha bloqueado otros 48 millones (9.300 millones de pesetas) y ha abierto contra Montesinos una causa por blanqueo de capitales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de agosto de 2001