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LA CRISIS DE AEROLÍNEAS

España, atrapada en la crisis argentina

Los inversores confían en el país suramericano pese a los brotes de manifestaciones antiespañolas

Las empresas españolas, que han invertido en los últimos seis años unos cinco billones de pesetas en la economía argentina (lo que supone el 10% del producto interior bruto del país latinomericano), no variarán un ápice proyectos futuros de nuevas inversiones en suelo argentino por la crisis de Aerolíneas Argentinas, que está controlada al 91,2% por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Los empresarios españoles representados en la CEOE y en el Consejo de Cámaras piden que se despolitice el conflicto y que la crisis se resuelva en el ámbito estrictamente empresarial porque la economía argentina y las empresas españolas se necesitan mutuamente.

El conflicto de Aerolíneas, entidad controlada mayoritariamente por el grupo estatal español SEPI, ha hecho estallar la animadversión contra todo lo español en parte de la población argentina. La Embajada de España en Buenos Aires ha sufrido ya varios ataques de ciudadanos exaltados al grito de 'gallegos, fuera'; las sedes de empresas españolas o de sus subsidiarias han recibido parecidas agresiones y las llamadas al boicoteo se trasmiten por todas las vías posibles, incluido Internet. Las protestas se han radicalizado principalmente desde los sindicatos de orientación peronista, en la oposición al Gobierno de Fernando de la Rúa, que trata de calmar las aguas. El pasado viernes, las manifestaciones alcanzaron un tono de mayor hostilidad, enfocadas virulentamente hacia Aerolíneas e Iberia. La línea argentina, que ya ha reducido sus vuelos internacionales a la mínima expresión (España y poco más) busca infructuosamente una salida a su aguda crisis.

Los sindicatos peronistas, en medio de todas estas protestas, poco tiene en cuenta el esfuerzo que han hecho empresas españolas en los últimos años en aquel país. España es el segundo inversor, tras Estados Unidos. De 1994 a 2000, las inversiones han alcanzado los cinco billones de pesetas. El peso de las empresas con control español supone el 10% del PIB argentino. El pasado año, por otro lado, la economía española importó bienes de Argentina por valor de 196.775 millones de pesetas y exportó al país latinoamericano 156.775 millones; es decir, que la balanza comercial fue favorable a Argentina en 39.331 millones.

El sentimiento antiespañolista que ha surgido preocupa. Sin embargo, y pese a que las agresiones actuales pueden provocar demoras, 'la apuesta inversora por Argentina seguirá firme', según fuentes empresariales. Los representantes patronales entienden que España y Argentina se necesitan mutuamente y añaden que es primordial 'despolitizar' el problema. Así lo han ratificado representantes de la CEOE y del Consejo de Cámaras, para quienes la crisis de la compañía aérea no debe generar un sentimiento contrario hacia un país que se ha mostrado como el principal valedor de Argentina en la renovación de inversiones y en el megacanje reciente de la deuda argentina.

Al igual que cuando en marzo la economía argentina entró en barrena las grandes empresas españolas apostaron por el futuro argentino, ahora se sigue creyendo en la capacidad de recuperación del país. Telefónica, Repsol (Repsol YPF tras adquirir la petrolera argentina), Iberia, Endesa, BBVA, BSCH, Gas Natural, Aguas de Barcelona, Dragados, OHL, Acesa y NH, entre otras, mantienen su apuesta. Algunas de ellas lideran sectores estratégicos del país, donde llegaron al reclamo de la privatización masiva de compañías públicas. Al margen de problemas colaterales que están siendo investigados por comisiones parlamentarias, la labor de las empresas españolas se salda con éxito. Quizá la única excepción hay que buscarla precisamente en Aerolíneas, que ha resultado ingobernable desde que llegó Iberia, que traspasó sus acciones a la SEPI tras el intento fallido de American Airlines.

Esfuerzo conciliador

Francisco Pérez González, presidente del Comité Hispano-Argentino del Consejo de Cámaras, resalta el esfuerzo inversor español. 'Nadie puede discutir la aportación de Iberia en su momento para reactivar Aerolíneas'. A su juicio, 'las empresas españolas acudieron a Argentina con el ánimo de permanecer y nunca para especular; el grado de implicación de estas empresas en su economía es alto, y seguirá así en el futuro'. Para él, el sector editorial es un ejemplo, ya que lleva 50 años instalado en aquel país 'con el 95% de sus plantillas nutridas de argentinos'. Otro ejemplo es el sector telefónico, que ha apostado con inversiones muy altas sin tener ninguna certeza de la rentabilidad de los recursos que han modernizado de forma clara sus redes de telecomunicaciones. 'Ahora lo importante es salvar este momento delicado, dejar al lado la política y los sentimientos nacionales y mirar hacia el futuro económico de forma conciliadora entre ambos países', subraya.

Para Ignacio Gafo, presidente del Centro de Promoción de Inversiones en Latinoamérica de la CEOE, la situación de Aerolíneas se ha politizado en exceso. Recuerda que compañías aéreas como TWA y Pan Am no han podido superar la crisis, a pesar de haber abordado procesos de reestructuración. Para Gafo, las empresas españolas y la economía argentina se necesitan, y hay que hacer un esfuerzo por ambas partes para que pase 'esta tormenta política que se ha gestado en buena parte por intereses de algunos grupos políticos y sindicatos de la oposición para usar el problema de Aerolíneas contra el Gobierno actual'. Gafo no cree que se puede hablar de un sentimiento antiespañol, y recuerda que el papel del Gobierno español ha sido determinante para el éxito del reciente megacanje de deuda.

Gafo, que también es presidente de la Comisión de Transporte del CES europeo, señala que las ampliaciones de capital hechas por la SEPI no serían autorizadas por la Comisión Europea, porque serían consideradas como ayudas de Estado, y añade que cuando se ponga en marcha realmente Mercosur no se podrán autorizar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de junio de 2001