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Aylwin no cree que el dictador quisiera acabar con su vida

El ex presidente chileno Patricio Aylwin descartó ayer que Augusto Pinochet estuviera involucrado en un plan para asesinarlo en 1989, pocos meses antes que asumiera la presidencia, que urdieron grupos cercanos al ex dictador y ex agentes de seguridad para impedir la transición a la democracia, según uno de los documentos secretos de la CIA, desclasificados por el Gobierno norteamericano. Pocas sorpresas han entregado hasta ahora los 16.000 documentos desclasificados el lunes. Una de ellas fue el informe de un agente de la CIA, cuyo nombre está tachado, que se enteró de que el ex agente de la Central Nacional de Inteligencia y entonces líder de un grupo de ultraderecha, Álvaro Corbalán, planeó impedir la transición a la democracia a través del asesinato de Aylwin, o mediante atentados que iban a ser atribuidos a la izquierda.

Consultado ayer, el ex presidente democratacristiano dijo no creer que esta acción tuviera el respaldo de Pinochet, pero consideró "verosímil" que existiera un plan para eliminarlo con armas de fuego o químicas y recordó que sufrió amenazas y ataques mientras estaba en campaña. "Me escapé jabonado", comentó Aylwin.

Otras de las revelaciones de los documentos no causan escándalo, en parte porque muchos ya lo sabían, como los aportes económicos que la CIA hizo a comienzos de los setenta a El Mercurio, el principal diario local, para sostener este medio opositor del socialista Salvador Allende, o la ayuda que entregó el mismo organismo a los partidos de la derecha y la Democracia Cristiana. Aylwin negó ayer que su partido haya recibido dinero, pero dijo que no podía poner la mano al fuego para asegurar que ningún sector recibió fondos.

El Gobierno chileno anunció que no protestará ante EE UU por la intervención de la CIA en el país en administraciones pasadas porque valora la desclasificación como una señal de transparencia y autocrítica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de noviembre de 2000