Un libro implica de nuevo a Pinochet en la 'caravana de la muerte'

Tiro de gracia

La comitiva militar que el ex dictador Augusto Pinochet envió en octubre de 1973 a recorrer ciudades del norte y sur de Chile, y que pasó a la historia como la caravana de la muerte, obligó a la oficialidad de las guarniciones de provincias a participar en muchas de las ejecuciones de más de 70 prisioneros izquierdistas. La caravana iba encabezada por el hoy procesado -y retirado- general Sergio Arellano. El libro La misión era matar. El juicio a la caravana Pinochet-Arellano, del periodista Jorge Escalante, que apareció esta semana, relata escabrosos detalles de los asesinatos. Basado en el testimonio que brindó en secreto en 1999 al juez Juan Guzmán, quien investiga las 169 querellas presentadas contra Pinochet por violaciones a los derechos humanos, un oficial retirado, cuyo nombre omite este libro -pero que un diario electrónico reveló como Pedro Rodríguez-, el relato de Escalante cuenta que en octubre de 1973 el general Arellano ordenó sacar de la cárcel de la ciudad de La Serena a 15 detenidos y fusilarlos. Las ejecuciones las realizaron los integrantes de la caravana de la muerte en el polígono de tiro del regimiento Arica.

Según el libro, el testigo relató al juez que dos oficiales de esta unidad le contaron que Arellano dio la orden a los oficiales de ese regimiento de dar el tiro de gracia a los prisioneros. Entre quienes participaron, dijo el testigo, estaba el entonces teniente Juan Emilio Cheyre, hoy mayor general, sexto en antigüedad en el Ejército y jefe del Comando de Institutos Militares, y el subteniente Mario Larenas, actualmente coronel y director de la Escuela Militar. Al día siguiente de la aparición del libro, en un comunicado, el Ejército desmintió que los oficiales en servicio activo mencionados hayan participado directa o indirectamente en los hechos, criticó que se dé crédito a un testigo de oídas y anunció que haría presente al poder judicial la gravedad de que se hayan filtrado cuadernos secretos del proceso de Guzmán. También lo negó el coronel retirado Ariosto Lapostol, que fue comandante del regimiento Arica en la fecha.

Escalante, que investigó casi dos años los crímenes de la caravana, por los cuales está desaforado Pinochet, sostiene que la comitiva militar no sólo buscó el exterminio de dirigentes políticos locales y ex funcionarios del Gobierno de Salvador Allende, sino también involucrar a la oficialidad e introducir el miedo entre los comandantes constitucionalistas.

[El malestar del Ejecutivo chileno por la participación de un representante del general Izurieta en un homenaje a Pinochet, se tradujo ayer en un segundo toque de atención por parte del presidente Ricardo Lagos al Ejército en dos días. Lagos envió ayer un carta a Izurieta, cuyo contenido concreto no trascendió, en respuesta a unas declaraciones en las que éste afirmaba que para asistir a cualquier acto no necesita pedir permiso a nadie].

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