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División en el Gobierno italiano por una feria sobre transgénicos

Tebio, una enorme feria-escaparate dedicada a la biotecnología, se inaugura hoy en Génova en un clima de protesta. En vísperas de la apertura, el Ayuntamiento de la ciudad portuaria (en el noroeste de Italia) aprobó con los votos de la izquierda y de la derecha una moción que prohíbe la producción y comercialización en su territorio de organismos genéticamente modificados. Tebio ha dividido incluso al Gobierno italiano, algo no especialmente difícil, por otra parte. Por un lado, el primer ministro, Giuliano Amato, envió un saludo de bienvenida a los organizadores; por otro el nuevo ministro de Política Agrícola, Alfonso Pecoraro-Scanio (de Los Verdes) ha hecho pública su posición radicalmente contraria a la feria del transgénico.

"De acuerdo con la nueva filosofía del Ministerio de las Políticas Agrícolas en materia de principio de precaución y biotecnologías, he considerado poco oportuno patrocinar esta feria", ha escrito Pecoraro en una carta al diario La Repubblica. Junto al ministro de Agricultura, el de Medio Ambiente, Willer Bordón, ha marcado las distancias con la exhibición biotecnológica que dará espacio a numerosos debates sobre los temas más candentes del momento: desde el desarrollo de la investigación en el campo de las terapias inmunológicas a los transplantes, de los alimentos transgénicos a las aplicaciones de la biotecnología para la purificación de terrenos contaminados.

Premio Nobel

A la feria, organizada por 62 empresas, se ha invitado a 160 participantes -entre ellos al premio Nobel de medicina italiano Antonio Dulbecco-, con predominio de los empresarios sobre los investigadores. La reunión también ha atraído a las asociaciones de productores artesanos cuya posición respecto a lo transgénicos es cuando menos fría. Sandro Moscardi, de la asociación Fiaal-Cna la ha resumido así: "Nos unimos a la petición de una moratoria hecha ya por Los Verdes y los ecologistas y por la sociedad civil, porque la moratoria representa el único medio para ganar tiempo y prepararse evitando así que se contaminen involuntariamente los productos".

Toda una llamada de atención a los organizadores del evento, que tendrá un contrapunto crítico en la feria paralela Mobilitebio, sostenida por más de 400 organizaciones ecologistas, grupos autónomos y los llamados centros sociales (grupos de jóvenes organizados) dispuestos a hacer oír su voz contra la manipulación genética de los alimentos.

A partir de hoy y hasta el viernes cuando se clausure Tebio, los organizadores de la protesta desarrollarán su propia campaña de denuncia a las puertas de la feria dedicada a la biotecnología, donde instalarán un castillo de Frankenstein hecho con paneles de cartón, como obvia alusión a la "monstruosidad" de los productos alterados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de mayo de 2000