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Bruselas teme que los metales pesados provoquen problemas graves en el Danubio Hungría y Yugoslavia demandarán a los dueños de la mina rumana que vertió cianuro

La Comisión Europea se mostró ayer preocupada por la presencia de metales pesados en el agua del río Tizsa, afluente del Danubio, tras la rotura de la balsa minera de Baia Mare, en el norte de Rumania. El viceprimer ministro rumano, Petre Roman, restó dramatismo a la catástrofe ecológica y aseguró que el vertido de cianuro está controlado. Sin embargo, Hungría y Yugoslavia, donde ya sienten las consecuencias del desastre, lo consideran el peor después del escape nuclear de Chernóbil. La comisaria de Medio Ambiente, Margot Wallstrom, llega hoy a la zona.

La comisaria de Medio Ambiente se entrevistará con las autoridades medioambientales rumanas y húngaras para conocer los daños ocasionados por el accidente del 30 de enero. Mientras, Bruselas busca fondos para financiar la recuperación de la ribera. La Comisión Europea no prevé mandar una misión a Yugoslavia.Rumania quita hierro al problema, que ha causado la muerte de miles de peces. "El daño provocado al río Tisza es muy serio, pero el que se puede hacer al Danubio no es muy importante. El cianuro se está diluyendo y no llegará al mar", aseguró ayer en Bruselas el viceprimer ministro y responsable de Asuntos Exteriores, Petre Roman. "Tomamos las medidas necesarias de inmediato, de acuerdo con la legislación internacional y con los países vecinos afectados", añadió.

Rotura "excepcional"

Roman aseguró que la rotura de la balsa se produjo por "causas meteorológicas excepcionales". Las altas temperaturas, nunca registradas durante el último siglo, provocaron un deshielo repentino que hizo que el agua rebasara el dique de contención y se descargará en el río el cianuro diluido. La balsa no presentaba riesgos de rotura y fue construida en 1998 con fondos del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo.

Los servicios de Medio Ambiente del Ejecutivo comunitario no quieren subestimar la gravedad del accidente. Alertan de los posibles efectos que puede tener la presencia en en algua de metales pesados como el plomo y el mercurio. "Pueden crear problemas más importantes que el cianuro, porque no se diluyen y permanecen durante más tiempo", dijeron.

Las cifras sobre el vertido difieren. Según la Agencia de Medio Ambiente de la Comisión Europea, se han arrojado al río Tisza 100.000 metros cúbicos de agua mezclada con cianuro en concentraciones superiores a los 126 miligramos por litro. El ministro rumano reconoce que la concentración es "cientos de veces superior a lo permitido", pero descarta la presencia de metales pesados en el agua.

La Unión Europea carece de mecanismos de emergencia para conceder ayudas por este tipo de accidentes. "Estamos esperando a que nos aporten todas las informaciones necesarias sobre lo sucedido y sus consecuencias para ver cómo podemos poner en marcha los mecanismos de ayuda de la UE", afirmó a este diario el director general de Ampliación, Eneko Landaburu. La comisaria Wallstrom discutirá sobre ello con las autoridades rumanas y húngaras. Por su parte, el presidente de la Comisión, Romano Prodi, señaló que hay que establecer procedimientos de emergencia europeos para la protección civil frente a los desastres.

Avance del vertido

Hungría, primera víctima de la contaminación del río Tisza, ha pedido que se establezcan acuerdos bilaterales en la región que prevean indemnizaciones en estos casos. "Excepto los daños ecológicos, imposibles de evaluar por el momento, esta catástrofe ecológica ha provocado pérdidas económicas importantes", según el ministro magiar de Asuntos Exteriores, Janos Martonyi. El Gobierno húngaro decidió ayer demandar a la empresa rumano-australiana que gestiona la mina de oro que provocó el vertido. Añadió que también estudia demandar al Estado rumano, codueño de la mina junto con la empresa australiana Esmeralda. Pero la compañía cree que aún no hay pruebas de su responsabilidad.

La contaminación llegó el pasado viernes a Yugoslavia, donde el Tisza desemboca en el Danubio. El ministro yugoslavo de Medio Ambiente, Branislav Blazic, aseguró ayer que se ha detectado en las aguas un nivel de cianuro 130 veces superior al máximo permitido. Añadió que su gobierno está dispuesto a demandar a los dueños de la mina. Tras pasar por Yugoslavia, el Danubio es frontera entre Bulgaria y Rumania antes de desembocar en el último país. Las autoridades búlgaras han tomado medidas, pero confían en que el vertido discurra muy diluido gracias al elevado caudal del río, más de 8.000 metros cúbicos por segundo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de febrero de 2000