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El hombre que quiso subastar un riñón puso su nómina como aval de su pobreza

El hombre que el pasado jueves mantuvo durante una hora en subasta uno de sus riñones a través de Internet ofreció su nómina y una relación de sus deudas para corroborar los problemas económicos que le impulsaron a vender el órgano. Enrique Aguilera. gerente de Aucland, la empresa de subastas ubicada en Vitoria en que se puso el anuncio, conversó con el ciudadano, quien dijo que tenía siete hijos y precisaba dinero, por lo que "se puso nervioso" cuando supo que iba a ser denunciado.

Los especialistas en delitos informáticos de la Guardia Civil manejaban ayer la identidad de un sospechoso después de que la firma de comercio informático le facilitase los datos personales que el internauta había presentado en el momento de entrar en la página web de Aucland.La Guardia Civil sólo quiso precisar ayer que se trata de un ciudadano español y que en el caso trabaja el grupo dedicado a delincuencia organizada, en el que se inscriben varios subgrupos entre los que se encuentra el dedicado a delitos informáticos. El caso se encuentra en fase de diligencias y "aún está verde", según fuentes de la Guardia Civil. Otras fuentes cercanas a la investigación mostraron sus "dudas razonables" de que el caso pueda ser considerado delito.

El anuncio fue descubierto el pasado jueves por la noche cuando el software dirigido a descubrir "palabras negras" en el sistema alertó a un operario de Aucland de que existía un producto no autorizado. El empleado se puso en contacto telefónico con Enrique Aguilera, que retiró el riñón de la subasta poco antes de las doce de la noche y decidió llamar al cliente al día siguiente.

El viernes por la mañana fue el propio anunciante el que telefoneó a Aguilera extrañado de que hubiese sido retirada su oferta. El gerente de Aucland le explicó que creía que se trataba de una operación ilegal, pero le dijo que debía consultarlo con abogados para certificarlo. Tras corroborar esta ilegalidad, volvió a establecer contacto con el hombre, quien insistió en ofrecerle pruebas de que su oferta era verídica a través de su nómina, la relación de sus deudas, además de asegurar que tenía siete hijos y pasaba graves dificultades económicas. "Cuando le dije que tenía que denunciarle se puso mucho más enfadado, ya que entendía que se había dirigido a nosotros para que le ayudáramos", indicó ayer Aguilera.

La empresa presentó el mismo viernes una denuncia ante la Guardia Civil a través de Internet y el domingo por la noche lo hicieron personalmente en la comandancia de Sansomendi, en Vitoria. En la mañana de ayer los responsables de Aucland confeccionaron un dossier que incluye los datos personales que el internauta rellenó antes de entrar en la página. Se trataba de un formulario que incluía nombre, dirección y teléfono, y tras recibir una contraseña por parte de la empresa, le permitió acceder al mercado de subastas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de febrero de 2000

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