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Reloj biológico en personas ciegas

Una proteína recientemente descubierta podría ser la razón por la que el reloj biológico de algunas personas ciegas sigue siendo sensible a la luz, según han demostrado recientes estudios. Unos investigadores de Estados Unidos han descubierto una nueva proteína en el ojo humano que tiene un papel clave en la actuación de nuestros relojes biológicos. La proteína se llama melanopsina y parece estar presente en partes de la retina -la doble membrana del fondo del ojo, altamente sensible a la luz- de las que se sabe que están conectadas con el principal reloj del cuerpo, denominado circadiano.La malanopsina se había encontrado antes en diversos invertebrados como ranas y peces, pero esta investigación, publicada en el Journal of Neuroscience (15 enero 2000), es la primera vez que se detecta en mamíferos. Se incluye en un tipo de proteínas denominadas opsinas, que normalmente forman parte de los pigmentos responsables de la sensibilidad a la luz en la visión. La melanopsina, sin embargo, parece diferente.

En primer lugar, la estructura del gen que la codifica es "única entre las opsinas de los vertebrados", comenta Mark Rollag, de la Uniformed Services University of Health Sciences, Bethesda (EE UU) y sus colaboradores, autores del estudio; y la estructura y bioquímica de la proteína son también bastante inusuales. De hecho parece tener más en común con las opsinas de los invertebrados - en especial una opsina de vieira- que con las de los vertebrados.

En segundo lugar, a diferencia de otras opsinas, la melanopsina humana no parece producida por las células fotorreceptoras, sensibles a la luz, de la capa exterior de la retina; más bien parece estar producida (al igual que en ranas y peces) por células de la capa interna. Esto indica que no está relacionada con la formación de imágenes, sino que puede tener algo que ver con la producción de la hormona melatonina y por tanto con la regulación de los ritmos circadianos. En otras palabras, la investigación da a entender que de alguna manera es parte de la forma en que los mamíferos adaptan sus ciclos naturales de hambre, despertar y demás a las horas de luz y oscuridad en un periodo de 24 horas.

El equipo de Rollag descubrió que las células que fabrican esta intrigante proteína son con gran probabilidad las mismas que conectan la retina con el centro de control del reloj biológico: el núcleo supraquiásmico. Dicho núcleo está situado en el hipotálamo, la parte del cerebro que, en términos generales, supervisa comportamientos motivados como el comer, el beber y el sexo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de enero de 2000