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Lorenzo Silva gana el Nadal con otro caso de los guardias civiles Chamorro y Bevilacqua

José Carlos Somoza, finalista con la historia de un escritor que lucha por recuperar la memoria

El escritor Lorenzo Silva se proclamó ayer, a última hora de la noche, vencedor de la 56ª edición del Premio Nadal, dotado con tres millones de pesetas y concedido por Ediciones Destino. Silva, que quedó finalista en 1997 con la novela La flaqueza del bolchevique, ha obtenido ahora el premio con El alquimista impaciente, una novela policiaca, segunda entrega de las peripecias de la pareja de guardias civiles Virginia Chamorro y Rubén Bevilacqua. El jurado nombró finalista a José Carlos Somoza por Dafne desvanecida, la historia de un escritor que pierde la memoria y lucha por recuperarla.

La 56ª edición del Premio Nadal consagró a dos autores prolíficos aunque sin mucha proyección entre los lectores. Lorenzo Silva, nacido en Madrid en 1966, se quedó a las puertas de conseguir el Premio Nadal en 1997, año en que ganó Carlos Cañeque con Quién. En aquella ocasión, Silva presentó La flaqueza del bolchevique, el recuento del cambio de vida de un yuppie madrileño que tiene un accidente de circulación. En esta nueva intentona, Silva, que es hijo y nieto de militares y abogado de profesión, se llevó el galardón durante la tradicional cena que Ediciones Destino celebra en el hotel Husa Palace (antiguo Ritz) de Barcelona el día de Reyes. El libro premiado es la segunda entrega de las aventuras de una pareja de la Guardia Civil, el sargento Bevilacqua y la agente Chamorro.La primera entrega, publicada en 1998 por Destino, llevaba por título El lejano país de los estanques y obtuvo ese mismo año el premio Ojo Crítico de Radio Nacional de España. El libro sirvió al autor para presentar a los dos singulares personajes, un sargento licenciado en psicología y con escaso apego por la jerarquía y una hija de militar a la que no aceptaron en ninguna academia de los ejércitos y se tuvo que conformar con el uniforme verde y el tricornio. La editorial aprovechó la publicación para anunciar en la contraportada que el dúo y sus casos, en los que se mezcla la investigación con cierta dosis de humor, tenía cuerda para rato.

El escritor es un admirador confeso del género policiaco y tiene como libro de cabecera El largo adiós, de Raymond Chandler, obra que leyó a los 22 años y que, según sus propias palabras, marcó "un antes y un después" en su concepción de la narración.

Entre El lejano país de los estanques y El alquimista impaciente, Lorenzo Silva ha publicado El ángel oculto, también en Destino, una novela más ambiciosa y de corte intimista que trata de la dificultad de un hombre para aceptar su lugar en el mundo.

El jurado, formado por Josefina Aldecoa, Germán Gullón, Ana María Matute, Antoni Vilanova y el responsable de Destino, Andreu Teixidor de Ventós, no tuvo decidido el nombre del ganador del premio casi hasta última hora. En su veredicto hubo también lugar para una obra finalista, la novela Dafne desvanecida, del escritor español nacido en La Habana José Carlos Somoza (1959); este galardón está dotado con un millón de pesetas. El libro, escrito en primera persona, narra la pérdida y recuperación de la memoria por parte de un escritor.

Somoza es músico y médico psiquiatra, aunque no ejerce como tal. Debutó en la novela en 1994 con Planos y en 1996 ganó el premio La Sonrisa Vertical con El silencio de Blanca. A pesar de esta fecunda trayectoria, no fue hasta finales del año pasado que empezó a hacerse un hueco en el panorama literario español. En 1998 obtuvo el Premio de Novela Café Gijón con La ventana pintada, libro que Algaida publicó en 1999.

Casi simultáneamente aparecieron Carta de un asesino insignificante (Debate) y la obra de teatro Miguel Will (Sociedad General de Autores). Para la próxima primavera tiene pendiente de publicación la novela La caverna de las ideas en Alfaguara. La coincidencia en la publicación de todas estas obras, algunas de ellas escritas años antes, llevó a la crítica a considerarle el valor literario del año. El veredicto del jurado del Nadal confirmó estas predicciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de enero de 2000