LA DISPUTADA HERENCIA DEL 'POETA EN LA CALLE'

Los entresijos de la herencia

El testamento de Rafael Alberti, ambiguo y farragoso en cuanto a los derechos y la propiedad intelectual, consta de nueve apartados. El primero se dedica a María Asunción, su viuda, que obtiene los derechos de Canciones para Altair y todo el contenido de las casas donde vivieron juntos; el segundo se dedica a los hijos de ésta, Marta y David; el tercero, a Aitana, su única hija; el cuarto, a Beatriz Amposta, su amante romana, y los últimos, de nuevo a su viuda y a su hija.Para su única descendiente, Aitana Alberti, las donaciones son éstas, según declara la propia Aitana:

- Los derechos de autor de la antología de poemas El amor y los ángeles.

- El manuscrito de El cuaderno de Rute.

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- Una carta de Benjamín Palencia, con dibujos al margen.

- Para ella y sus hijas, Aitea y Marina, "un valiosísimo cuadro original de Miró".

- Un cuadro de técnica mixta de Robert Motherwell.

- Un dibujo de García Lorca.

- Cartas y manuscritos de Neruda, Picasso y otros amigos.

- Y 33 cuadros de distintas épocas de la vida de Rafael Alberti.

Aitana declaró ayer a EL PAÍS que todos estos objetos eran ya suyos. La hija del poeta que nació en Buenos Aires en 1941 y que vive en La Habana desde 1982, considera muy extraño que los derechos de obras tan importantes como Marinero en Tierra hayan ido a parar a los hijos de María Asunción Mateo.

Aitana Alberti se refiere a Marta Borcha Mateo y David Borcha Mateo, los hijos de la viuda. A Marta le deja los derechos de autor de La arboleda perdida (los tres tomos), Sobre los ángeles, A la pintura y Retornos de lo vivo lejano.

Y a David le pertenecen los derechos de autor de Marinero en tierra, Ora marítima, Baladas y canciones del Paraná y Los ocho nombres de Picasso.

Aitana Alberti comenta que esas obras, las legadas a los hijos de la viuda, son las más valiosas.

Y se muestra muy dolida con lo que supone el hecho de que la obra Retorno de lo vivo lejano haya ido a parar a las manos de Marta, la hija de la viuda. "Es que eran poemas de amor dedicados a María Teresa León, que no es otra que mi madre", dijo ayer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0011, 11 de diciembre de 1999.

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