LA DISPUTADA HERENCIA DEL 'POETA EN LA CALLE'

La viuda: "Pues que lo impugnen"

María Asunción Mateo, la viuda de Rafael Alberti, no quiso ayer hablar sobre el testamento del poeta. "No hay ningún tipo de declaración, la herencia es una cuestión estrictamente familiar", dijo.Encerrada en Ora Marítima, la casa en la que vivió Alberti hasta su muerte, y de la que apenas ha salido en el último mes y pico, Mateo preparaba ayer la conferencia que pronunciará mañana en unas jornadas de homenaje al poeta, que ha organizado la Diputación de Cádiz y en la que participarán también antiguos amigos del poeta, como Luis García Montero. "Trabajar en eso y en la Fundación Alberti es lo que más me interesa en este momento", añadió la viuda, que luego dijo estar "muy sorprendida de que se haga publicidad de un testamento antes de reunirse las partes implicadas, las herederas, que somos su hija y yo, si no entiendo mal".

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"Yo no tengo ningún problema con la hija de Rafael Alberti", añadió. "Pero las partes interesadas no se han reunido", insistió, "y, por lo tanto, ni se han puesto de acuerdo ni han reñido". "Hay voluntad de que los abogados lo resuelvan de forma amistosa".

Sus palabras contrastan con las de los abogados de Aitana Alberti, Juan Bosco en Cádiz y el despacho Écija y Asociados en Madrid, que reiteran que ni los asesores jurídicos de María Asunción Mateo ni ella misma han cumplido las normas de relaciones jurídicas ni los deseos de arreglo amistoso expresados a Aitana nada más morir Alberti.

Mateo se limita a decir que no quiere entrar en una guerra de declaraciones "que sólo perjudicaría la memoria de Rafael".

Preguntada por las declaraciones del poeta Luis García Montero, que pide que se impugne el testamento de Alberti y se vigile el entramado jurídico de la fundación que lleva su nombre, Mateo se limitó a decir: "Pues que lo impugnen. Y no hay más que decir".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0011, 11 de diciembre de 1999.

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