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Marcos Giralt Torrente gana el Premio Herralde con una novela sobre la memoria

La obra finalista, de Andrés Neuman, también hurga en el pasado del protagonista

Como si se hubieran puesto de acuerdo para seducir al jurado del XVII Premio Herralde de novela, dotado con dos millones de pesetas, Marcos Giralt Torrente (Madrid, 1968) y Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) presentaron sendos libros con la memoria como motor principal de la acción. Tanto el del ganador, París, como el del finalista, Bariloche, tienen por protagonista a un personaje masculino que trata de reconstruir su pasado buceando en sus recuerdos. El editor de Anagrama, Jorge Herralde, que convoca el galardón, destacó otras dos coincidencias: ambos son muy jóvenes y han titulado sus respectivas obras con nombres de ciudades donde no transcurre la acción.

Herralde aseguró que, por una vez, el jurado -integrado, además de por él mismo, por Roberto Bolaño, ganador de la pasada edición; Salvador Clotas, Juan Cueto y Esther Tusquets- se había mostrado de acuerdo no sólo en premiar al vencedor sino en recomendar al finalista. "En los casos que hay unanimidad", dijo durante la presentación de los premios, "lo normal es que el finalista sea poco más que un relleno. Esta vez se puede decir que no ha sido una victoria por KO sino a los puntos". Las dos obras saldrán a la venta a finales de mes.La obra ganadora, París (que el autor había presentado con el seudónimo de Lorenzo Agulla y el título de Después de París), es, en sus propias palabras, "una novela de infancia en el sentido de que el narrador adulto habla de su infancia". Un hombre de 37 años emprende la tarea de explicarse acontecimientos de su niñez que en su momento no supo entender: premoniciones, deudas inesperadas, equivocaciones, remordimientos, motivos de júbilo y deseos de reconciliación y de revancha salen a la luz a medida que el presente los convoca.

Tono escéptico

La ciudad de París no es escenario de una sola secuencia, porque, según Giralt Torrente, "no es más que un símbolo. Pero ni la búsqueda del protagonista es de tipo psicoanalítico ni el tono es intimista o nostálgico, sino más bien escéptico. En realidad, se trata de una historia de intriga detectivesca y psicológica". Hasta ahora, el recién premiado, que es licenciado en Filosofía y colaborador de EL PAÍS, tenía publicado un libro de cuentos, Entiéndame, también en Anagrama.El escritor, que aseguró haber elegido este premio a conciencia para su debú como candidato -"me parece el más literario de todos los que se dan", dijo-, redujo las similitudes con el protagonista de París a una mera casualidad: "Lo único que tenemos en común es que ambos somos hijos únicos". Pero, además de hijo, Giralt Torrente es nieto, y no de un abuelo cualquiera. Su madre es hija de Gonzalo Torrente Ballester, que, según confesó Giralt Torrente, le tenía "por el nieto preferido". "Los últimos diez años no hacía más que pedirme a ver si había terminado la novela, porque no quería morirse sin leerla. Pero la verdad es que, aparte de haberme contagiado su amor por los libros, nuestra literatura tiene bien poco en común. Si acaso, que cada una responde a su propia época, o sea, que, efectivamente, son bien distintas. París, por ejemplo, no tiene nada, pero que nada, de gallega". En cuanto al hecho de utilizar el apellido Torrente en vez de firmar sólo con el primero, Giralt Torrente afirmó: "Ya cuando Jorge Herralde me publicó el libro de cuentos lo discutimos, porque yo no quería aprovecharme de esa presunta ventaja, pero al final consideré que conservar el apellido de la madre es una de las tradiciones buenas que hay en España, y además porque, en lo que se refiere a mi educación como persona, me siento más deudor de ella que de mi padre".

Andrés Neuman (que eligió para presentarse el seudónimo de Manuel Othón) vive en Granada desde los 14 años, donde estudia Filología Hispánica y se ha nacionalizado español. El hecho de disponer de doble nacionalidad ha sido trascendente para su creación literaria, puesto que el protagonista de Bariloche es "un híbrido, en la medida en que yo también soy dos personas". Demetrio Rota es un recogedor de basura que se dedica a dormir por las tardes y a montar puzzles por las noches antes de salir al trabajo. Su vida cotidiana es mediocre hasta la desesperación, pero a medida que los puzzles van tomando forma lo hace también su propio pasado. Pero, igual que en el otro caso, nada de eso ocurre en la ciudad que da título a la obra sino en la capital, Buenos Aires. "Bariloche va desapareciendo como territorio geográfico", cuenta Neuman, "para erigirse en territorio mental del narrador, ya que todo pasa por el filtro de la memoria del personaje".

Neuman tiene publicado un relato en el volumen Otras voces, de ganadores del premio Los nuevos de Alfaguara de 1995; el libro de cuentos Pertenecí (Sureste Narrativa, de Granada) y uno de versos, Métodos de la noche (Hiperión, 1998). También ha recibido en 1999 el premio de poesía García Lorca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de noviembre de 1999