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La riqueza de la Iglesia, a inventario

La escasa catalogación y los pobres e incompletos inventarios que existían sobre el arte español han impedido localizar piezas valiosísimas de las que no existía ni una simple fotografía.Desde 1985, año en que entró en vigor la Ley de Patrimonio Histórico español, decenas de equipos repartidos por todas las comunidades autónomas trabajan en el denominado Inventario General de Bienes Muebles, un trabajo fundamental para poder combatir el mercado ílicito.

Según el Ministerio de Cultura, se han inventariado 30.804 obras de arte, de las cuales 3.032 han recibido la catalogación de bienes de interés cultural (bic). La ley establece que estas últimas piezas no pueden ser exportadas. No pueden salir de territorio español, aunque sean de propiedad privada.

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De las piezas inventariadas, 12.090 son pinturas, 4.093 esculturas, 3.481 retablos, 3.441 objetos artísticos, 1.821 muebles, 1.542 libros, 835 piezas de arqueología, 356 grabados y 161 colecciones de numismática, entre otros objetos.

El precio medio de confección de cada ficha es de unas 5.000 pesetas, y se sufraga con medios de las comunidades autónomas a las que corresponde esta competencia. Navarra ha sido la más rápida y ha terminado su inventario con 2.941 bienes muebles, de los cuales 1.153 han sido catalogadas como bic. Cataluña ha inventariado 6.713; Madrid, 6.369, y Valencia, 4.998, pero la mayoría de las comunidades no ha concluido todavía.

La Iglesia participa en esta campaña, y más del 50% de su vasto patrimonio artístico ya ha sido inventariado, según señala Ángel Sancho Campo, delegado de patrimonio cultural de la Conferencia Episcopal. Un total de 10.444 de sus obras están inventariadas. Sancho destaca que el patrimonio de la Iglesia es gigantesco y coincide con la policía en que el expolio religioso ha terminado. "Hay lugares donde la orografía dificulta el trabajo de campo. Ahora estamos más sensibilizados y gastamos 20.000 millones anuales en conservar nuestras obras", dice.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de octubre de 1999