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El catálogo del expolio

La policía crea el primer archivo informático y gráfico de 5.000 obras de arte robadas en España

El arte de robar arte no está de moda en España. El descarado expolio que padecieron las iglesias durnate los últimos cuarenta años ha remitido. Las comunidades autónomas han inventariado 30.804 obras, se han reforzado las medidas de seguridad, creado museos diocesanos y las piezas de valor sólo se exhiben durante las festividades religiosas. La Brigada de Patrimonio Histórico de la Policia Judicial acaba de crear un cátalogo informático con las 5000 obras robadas en España de las que se disponen de fotografías. Sin soporte gráfico, las posibilidades de recuperar una pieza se reducen considerablemente. Pese a la disminución del expolio, más de 10.000 obras continúan sin aparecer

El pasado jueves, Boadilla de Río Seco (Palencia) recibió la visita de varios inspectores de la Brigada de Patrimonio Histórico de la policía procedentes de Madrid. Los agentes buscaban a los más viejos del lugar. Llevaban consigo una talla románica de una santa robada en 1950 en una ermita del pueblo. Necesitaban que alguien la reconociera. La escultura, descubierta en una reputada sala de pujas de Madrid, iba a salir a subasta por 2,5 millones de pesetas. En sus 49 años de peregrinaje forzoso, la santa había tenido varios dueños y adornado pisos de lujo en la capital hasta retornar a la paz y austeridad de Boadilla de Río Seco, un pueblo de 198 habitantes. En Trasobares, la espera sólo duró 22 años. La villa, de 350 habitantes, situada a 88 kilómetros de Zaragoza, celebró el pasado 18 de septiembre el tercer aniversario del regreso al pueblo de la Virgen del Capítulo, una imagen que presidía las reuniones o capítulos de las monjas bernardas. Fue robada en 1975 en la iglesia parroquial, y la policía la localizó en 1995 en manos de un anticuario belga que había anunciado su subasta. Pero la justicia belga se negó a devolver la imagen porque el delito había prescrito, y el Ayuntamiento tuvo que pagar 2,3 millones de pesetas al anticuario, su último propietario, para recuperar la talla.Centenares de pueblos expoliados durante el saqueo de los últimos 25 años todavía esperan el milagro. En los años sesenta y setenta, una legión de bandas, en varios casos de delincuentes internacionales, como René Alphonse van den Berghe, alias Erik el Belga, arrasaron con total impunidad un rosario interminable de iglesias y ermitas españolas. El 80% del arte español es patrimonio de la Iglesia católica y está distribuido en sus 68.000 iglesias.

Quebraderos de cabeza

La ausencia de catalogación ha provocado auténticos quebraderos de cabeza a los 100 agentes que integran la Brigada de Patrimonio Histórico y que siguen rastreando, "con infinita paciencia", obras robadas hace más de 40 años.La mayoría de las piezas expoliadas en las iglesias no estaban inventariadas, y los archivos policiales eran voluminosos álbunes de fotos de novios en las que se apreciaban, tras la pareja, el retablo o la Virgen robada. Un desastre, ya que la principal condición para poder recuperar una obra robada es que haya sido fotografiada, según inciden los expertos.

Los investigadores policiales estiman que en España se han robado más de 10.000 obras de arte, entre las expoliadas a la Iglesia, a museos y a particulares. De éstas, 5.000, que sí fueron fotografiadas, han sido catalogadas en un archivo informático que acaba de crear la Brigada de Patrimonio Histórico. Desde cualquier coche patrulla y con una simple descripción de la obra, los agentes pueden comprobar en pocos minutos si se trata de una pieza robada.

En el catálogo informático de obras robadas que maneja la policía se llevan la palma las pinturas profanas (1.300 cuadros) y religiosas (880). Entre ellas destacan cuadros de Velázquez, Goya, Zurbarán, Sorolla, Casas, Dalí, Miró y Picasso, entre otros cien autores. Se han archivado también 1.100 tallas religiosas y otras 600 profanas, así como 600 objetos religiosos (cálices, patenas, copones, cruces...) y 550 profanos, en su mayoría muebles antiguos. El valor de estas 5.000 piezas es incalculable.

Entre las obras más buscadas destacan los cuadros robados en agosto de 1989 en el Palacio Real de Madrid. Retrato de una dama y Mano del retrato del arzobispo Fernando Valdés, de Diego de Velázquez; Retrato de una dama desconocida, de Juan Carreño de Miranda, y San Carlos Borromeo, de Francisco Bayeau, valorados en 300 millones de pesetas. Cuatro lienzos que quitan el sueño a los cazacuadros que dirige el inspector jefe Lorenzo Montero, de 45 años.

¿Quién perpetró el robo en el Palacio Real? Cuando se cumplen 10 años del golpe y tras investigar a todo el personal del centro, la policía sólo ha llegado a una conclusión: "No se trata de un profesional. El ladrón es un amante del arte que no pudo resistir la tentación de robar algo tan bello al alcance de su mano. Los tiene en su casa y los disfruta solo. Si hubieran salido a la venta, ya los habríamos detectado", asegura este agente que rastrea obras robadas desde hace 17 años.

En la sala Velázquez donde se exhibían las obras no había vigilancia. "Si lo intentaran hoy, se les echarían encima veinte personas", dice Montero. Desde entonces no se ha registrado ningún otro robo en museos españoles. "Nuestro índice de robos en museos es inexistente. Las cámaras de seguridad y la vigilancia lo han puesto muy difícil", destaca con orgullo Luis La Fuente, subdirector general de Protección de Patrimonio Histórico.

Las tablas de Arcenillas (Zamora), un extraordinario retablo de Fernando Gallego, es otra de las joyas robadas más buscadas. Los agentes reconocen que no hay sospechosos desde que fueron robadas, hace siete años. Los cuadros del Palacio Real y este retablo figuran en el CD-ROM de arte robado que ha creado Interpol y en el que la policía española ha grabado las obras más valiosas.

Trace, una revista británica especializada, estima que el arte de robar arte mueve seis billones de dólares anuales en todo el mundo. Pero en España, los expertos destacan que los robos han descendido vertiginosamente en los últimos años. En 1998 se presentaron 296 denuncias, mientras que en Francia, nuevo escenario de la rapiña internacional, fueron 7.800.

Los ladrones por encargo o de guante blanco ya no trabajan en España. Son parte de la vieja leyenda. Hoy, la policía los describe como grupos marginales que viven en suburbios de las grandes ciudades. Las casas palaciegas, casonas, cortijos y masías de Cantabria, Cataluña, Castilla-La Mancha y Andalucía están recibiendo su visita. En pocas horas quedan desvalijadas. Sus dueños no se molestan en fotografiar su patrimonio y la búsqueda resulta una tarea imposible.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de octubre de 1999