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Los expertos creen mínimo el riesgo de epidemias

San Lorenzo de El Escorial

El riesgo de epidemias tras el terremoto que asoló Turquía la semana pasada es mínimo, según expertos en control de enfermedades infecciosas en situaciones de emergencia. La petición del Gobierno turco a la comunidad internacional de 45.000 bolsas de plástico para cadáveres pone en evidencia que las autoridades sospechan la existencia de un gran número de muertos bajo los escombros."Los cadáveres no transmiten, por ejemplo, cólera si la persona no ha muerto de cólera; no se trata de jugar a la futorología, pero ni en Turquía, ni tras el huracán Mitch en Centroamérica se dan las condiciones para que broten epidemias", dijo ayer María Neira, directora del departamento de Enfermedades Erradicables de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el curso Enfermedades tropicales: de la pobreza a la molécula, organizado en El Escorial (Madrid) por la Universidad Complutense y patrocinado por el Instituto de Salud Carlos III. En esa idea, Neira coincidió con Pedro Arcos, de la Universidad de Oviedo y excoordinador de Médicos sin Fronteras, y con Luigi Cabrini, de ACNUR-España.

"Existe un mito fomentado tanto por la clase médica como por los medios de información", dijo Neira, "y es que desastre equivale a epidemia. Eso no es así, en la inmensa mayoría de los casos. El terremoto de Turquía no tiene por qué generar secuelas sanitarias catastróficas. Lo que sí es cierto es que, si al desastre se añaden poblaciones desplazadas, entonces aparece el riesgo de epidemia".

"No es los Grandes Lagos"

Aunque en Turquía se han tenido que montar campamentos, según los expertos reunidos en El Escorial no se trata de situaciones de población desarraigada a la que hay que asegurar suministro de agua corriente y toda una panoplia de prevenciones sanitarias. "No es los Grandes Lagos", coinciden, en referencia a la catástrofe humana de Ruanda. "Y donde no hay bacterias de cólera no va a haber cólera por más que el sensacionalismo lo quiera".Neira sí se atreve a pronosticar que, tras el terremoto del mar de Mármara, se producirá "una degradación sustantiva de las condiciones sanitarias entre la población directamente afectada, y seguramente también en toda Turquía: habrá más diarreas, enfermedades respiratorias agudas y dolencias dermatológicas". Los expertos insisten en que la forma de impedir que un desastre como el turco derive en situación crítica es ajustarse a lo que en la jerga de las organizaciones humanitarias de emergencia se conoce como los 10 mandamientos: rápida evaluación de las necesidades; un refugio eficaz en un asentamiento planificado; saneamiento elemental; suministro de agua potable asegurado; seguridad nutricional; servicios curativos; vacunas contra el sarampión; sistema de vigilancia epidemiológica; tratamiento contra las diarreas y servicio de hidratación para niños, y coordinación con otras organizaciones y con las autoridades locales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de agosto de 1999