PESCARECOPILAN DATOS PARA POLÍTICAS COMUNES

Científicos de ocho países catalogan las pesquerías del Mediterráneo

El proyecto Coordinación de la Pesca en el Mediterráneo (Copemed), con sede en la Universidad de Alicante, cuenta con un millón de dólares al año para conseguir lo que nadie ha hecho hasta ahora: inventariar las pesquerías (peces y flotas) de los países del Mediterráneo, especialmente aquellas que comparten varios estados. Uno de los objetivos que persigue este proyecto, ideado por la Agencia Española de Cooperación Internacional y que llega a su ecuador, es consensuar políticas en el sector.

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La Agencia Española de Cooperación Internacional propuso el plan, por una duración de cinco años, a la Organización para la Agricultura y Alimentación (FAO) en 1996. Una vez aceptado, el proyecto comenzó su andadura a inicios de 1997 con sede en la Universidad de Alicante y bajo la dirección de Rafael Robles. Se constituyó un comité de dirección en el que estuvieran representados todos los países participantes (Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Malta, Italia, Francia y España), y nació el único proyecto inscrito en las actividades de la FAO de financiación exclusivamente española. En esta primera mitad de vida, Copemed ha buscado fundamentalmente información, una de las grandes lagunas en materia de pesca. "Teníamos que empezar a nivel científico. La base para la organización del proyecto es mejorar el conocimiento que tenemos sobre las pesquerías", señala Robles, para quien sólo desde el conocimiento mutuo se puede mejorar la gestión. Copemed ha decidido centrar sus esfuerzos en el estudio de pesquerías compartidas. En calidad de brazo operativo de la Comisión General de Pesca del Mediterráneo (CGPM), el proyecto indaga sobre capturas y flotas, especialmente en lo que respecta a los grandes pelágicos (atún rojo y pez espada), que durante su migración atraviesan varias zonas pesqueras. El objetivo es asentar un hábito regular de información sobre estos stocks comunes. Para ello, Copemed realiza muestreos estadísticos en los países participantes. Una vez recopilada la información, se intentará poner de acuerdo a los diversos países para conseguir políticas comunes en materia de pesca. Disponer de información actualizada sobre recursos y técnicas pesqueras será fundamental para sentar las bases de una mejor gestión de esta actividad económica. Copemed está revestido con una túnica de cooperación de norte a sur, pero no pretende ser paternalista. No se trata de que el vecino norteño le dé dinero al del sur, sino de crear la infraestructura necesaria para que éste sepa aprovechar lo que ha aprendido cuando el proyecto acabe. "Las decisiones deben ser conjuntas. El norte no debe imponer nada al sur", precisa Rafael Robles. El proyecto finalizará dentro de dos años y medio. Que los países participantes den continuidad por su cuenta a las enseñanzas aprendidas con Copemed depende de su capacidad de asimilar las técnicas desarrolladas en sus cinco años de duración. Y eso está por ver.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 18 de julio de 1999.

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