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Tribuna:

Rogativa

DE PASADAUn año más, y ya van cuatro, el pasado fin de semana se celebró la cata del vino de Aguilar. En esta ocasión, el conferenciante invitado fue el hombre del tiempo, siempre que lo permitan los nostálgicos de Mariano Medina, claro; o sea, el discurso corrió a cargo de José Antonio Maldonado. Sevillano de nacimiento, el padre del meteorólogo era de Aguilar de la Frontera, con lo que los organizadores de la cata tiraron del famoso para que narrara a la concurrencia sus recuerdos de infancia. Maldonado repasó la historia local y su relación con el vino. El presentador televisivo no pudo concluir de otra manera: dando la previsión del tiempo, aunque para desilusión de muchos, dijo que no hay posibilidad de pronosticar el estado de la atmósfera con más de diez días de antelación, y eso siendo generosos. Total, que lo máximo que anunció fue que mañana no lloverá, algo que todo el mundo ya sabía en esta localidad de veranos poco lluviosos. El eminente meteorólogo se disculpó, por si no había satisfecho la curiosidad de los ciudadanos, que en las 24 horas que llevaba en el pueblo no habían parado de preguntarle que para cuándo llovía, que no sabía lo mala que está la cosa con la sequía. Finalmente, Maldonado hizo una rogativa a la Virgen del Soterraño, venerada en la zona, para que mandara lluvias con urgencia. Sin duda, un método científicamente probado. Tras el pronóstico meteorológico, el secretario del consejo regulador de Montilla-Moriles, Manuel López Alejandre, dirigió la cata del vino. 2.500 asistentes tuvieron oportunidad de degustar cinco tipos distintos de caldos. "Vino joven ligero y fresco, aroma afrutado, ideal para acompañar a un piscolabis", decía el sumiller al tiempo que movía su copa, se la acercaba a la nariz o la miraba al trasluz. Ni que decir tiene que la concurrencia imitaba cada uno de los gestos del enólogo. Copa para arriba, copa para abajo, se coge así, se huele asá... La magia del acto, que resultó brillante, se interrumpió en un par de ocasiones ante la llamada por megafonía a los padres de tal o cual niño que no dejaba de llorar en la guardería montada para la ocasión. La noche concluyó con la actuación del grupo rociero Raya Real que, aunque no constará, debió cantar en honor de la virgen local. ¡Viva la virgen de Soterraño! ANTONIO FERNÁNDEZ

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de julio de 1999