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GUERRA EN YUGOSLAVIA Nuevo error de la Alianza

Rusia acusa a la OTAN de vandalismo y anula el viaje de Ivanov a Londres

Chernomirdin inicia otra gira mediadora entrevistándose con Schröder en Bonn

/ Bonn Borís Yeltsin calificó ayer el bombardeo de la Embajada china en Belgrado de "acto bárbaro e inhumano". Añadió que este "acto de vandalismo" supone una "grosera violación de la ley internacional" e hizo un llamamiento, "en nombre del indignado pueblo ruso", a parar "el baño de sangre y los ataques aéreos". El líder del Kremlin suspendió el viaje que debía iniciar a Londres el ministro de Exteriores, Ígor Ivanov. Sin embargo, su representante especial para los Balcanes, Víktor Chernomirdin, viajó a Bonn, donde se entrevistó con el canciller alemán, Gerhard Schröder.

Rusia está muy lejos de querer descolgarse del proceso que pretende hallar una solución política a la crisis. Una vez decidido que los intereses nacionales no permiten pensar siquiera en una participación directa en el conflicto, se ha dejado de hablar de gestos como el envío "en misión de observación" de una flota de guerra al Adriático (donde hay un sólo barco espía) o la ruptura del embargo internacional de armas a Yugoslavia. Las únicas armas en las que Yeltsin parece pensar ahora son las diplomáticas. Las bombas que cayeron en la Embajada china no alterarán esta política. Otra cosa sería si la víctima de nuevo "error técnico" hubiera sido la sede de la legación rusa.Hace dos días, un diplomático que acompañó a Ivanov a Londres señalaba que Rusia tenía una propuesta que, de ser aceptada por la OTAN, podría llevar en cuestión de días al inicio de la retirada serbia de Kosovo y a una pausa de hasta una semana (mientras se verificaba si era o no efectiva) de los bombardeos de la OTAN. Luego, en la capital germana, el acuerdo sobre los principios básicos al que llegaron los ministros de Exteriores del Grupo de los Ocho condujo a dos lecturas, y la de los siete (seis de ellos, miembros de la OTAN) fue mucho más optimista que la de Moscú. Ayer mismo, el embajador yugoslavo en Rusia, Borislav Milosevic (hermano de Slobodan), declaraba que su país y Rusia tienen un plan de siete puntos "que difiere del aprobado por el G-8", y opinaba que el fin de la guerra "no está a la vista".

Desafío estratégico

El bombardeo de la Embajada china provocó la previsible cadena de declaraciones condenatorias, entre las que destacó la del general Leonid Ivachov, responsable de relaciones internacionales del Ministerio de Defensa, según el cual la OTAN está lanzando un "desafío estratégico" a la comunidad internacional que puede provocar un "apocalipsis mundial". Grigori Karasin, viceministro de Exteriores, habló de "injustificable acción criminal" y señaló que los ataques de la OTAN han degenerado en una irrefrenable "bacanal de fuerza".Incluso Chernomirdin, que se cuida mucho de decir una palabra que pueda ofender a los aliados, se mostró "desalentado" por lo ocurrido y, poco antes de partir hacia Bonn, pidió el fin de los bombardeos. Una vez en Bonn, aventuró: "Es necesario comprender que esto traerá las peores consecuencias". Pero dejó un halo de esperanza al insistir en que no se podía marchar de Alemania "con las manos vacías".

Anoche, Schröder destacó, después de reunirse con Chernomirdin, la necesidad de seguir buscando una solución diplomática con el acuerdo del G-8 como base. "Me alegro de que pese al lamentable incidente de la Embajada china, los esfuerzos diplomáticos continúen", afirmó Schröder. El ex primer ministro ruso también se reunió en Bonn con el líder albanokosovar Ibrahim Rugova, quien según fuentes próximas a la delegación rusa, manifestó su conformidad con las exigencias de la OTAN para frenar los bombardeos. Después se entrevistó con Carl Bilt, el mediador nombrado por el secretario general de la OTAN, Kofi Annan. Chernomirdin negó que hoy fuese a desplazarse a Bonn, como se especuló ayer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de mayo de 1999