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Mauricio Sotelo estrena en Múnich "De amore", una primera ópera llena de riesgo

La obra electrónica mezcla cantantes líricas, cantaoras flamencas y la voz grabada de Morente

La Bienal de Múnich estrena hoy De amore, primera ópera del compositor español Mauricio Sotelo (Madrid, 1961), con libreto, dirección musical y escenografía de Peter Mussbach, vestuario de Andrea Schmidt-Futterer y un reparto vocal en el que, junto a cantantes como Salomé Kammer (en Sevilla fue protagonista de un inolvidable Pierrot lunaire) y Markus Eiche, están las cantaoras flamencas Eva Durán y Marina Heredia. Desde 1993, en que Venecia presentó La madre invita a comer, de Luis de Pablo, es la mayor apuesta lírico-teatral del extranjero sobre un músico español.

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ENVIADO ESPECIAL"La acción es un juego de máscaras", dice el compositor madrileño. "No hay una historia lineal de Pepito y Pepita. Importan más las situaciones que los personajes. Lo que tiene que funcionar es el gesto musical, no la psicología". "El libretista Peter Mussbach", continúa Sotelo, "partió inicialmente de la estructura musical, con un planteamiento formal en espiral, dependiente de un centro gravitatorio. El proceso guarda similitud con la fascinación del encuentro amoroso: el éxtasis, la realización sexual, el drama de la ruptura. Los amantes se sienten atraídos y repelidos por ese centro gravitatorio sin que sepan exactamente qué les pasa. Mussbach ha buscado concomitancias con los Fragmentos del discurso amoroso de Rolland Barthes y también se ha inmiscuido en obras tradicionales como El collar de la paloma o De amore de Marsilio Ficino". No es, en cualquier caso, el título de la ópera un homenaje a este autor. Sotelo ya compuso una obra con la misma denominación para violonchelo en 1992, dedicada a su hija mayor.

¿Y las cantaoras? ¿Qué pintan las cantaoras en una obra contemporánea con música electrónica incorporada? "Son como el espejo expresivo o complementario de lo que no pueden expresar los protagonistas, cumpliendo en cierto modo la función del coro en la tragedia griega. Son diosas que saben lo que está ocurriendo y lo expresan desde fuera, manifestando el asombro ante lo que ven. En cuanto a la cinta magnetofónica, cumple el papel de espejo irreal al que le faltan las figuras centrales concretas, los cuerpos materiales". Sotelo ha incorporado a esa cinta la voz de Enrique Morente procesada por ordenador: "Mi voz pasada por el colador de Mauricio", en expresión del cantaor. La paleta de palos flamencos utilizados por Sotelo es variada, desde la siguiriya o el martinete hasta la bulería o el tanguillo. "Son interpolaciones en el contexto de una búsqueda experimental, bulerías como scherzo, telas diferentes que conviven en un espacio sonoro".

Siente Mauricio Sotelo la ópera como una "perspectiva distinta de las tensiones musicales". Su próxima obra lírica, en la Deutsche Oper de Berlín, también piensa realizarla con Mussbach. "Lo más importante no es que haya coincidencia total entre música, texto y escena, sino que exista una unidad diferente. Nuestro trabajo conjunto no parte tanto de una reflexión estética como de la propia materia en evolución. Es como un arte de la sedimentación [cita las traducciones de José Ángel Valente sobre Paul Celan a modo de metáfora]. Al aglutinar Mussbach el texto y la dimensión escénica, y yo la música y la dirección de orquesta, volvemos un poco, salvando las distancias, al esquema Mozart-Da Ponte, aunque en clave posmoderna. Se trata más de intercambios que de entendimientos".

Sotelo se declara admirador de Monteverdi y de situaciones musicales previas de la tradición expresiva como las representadas por Perotinus y Jesualdo. Pero ¿qué óperas le apasionan? "Don Juan, La Traviata, Tristán e Isolda, Wozzek y Prometeo de Luigi Nono, sin duda. Entre los vivos, Lachemann me parece el mejor compositor".

Se muestra deudor Sotelo en su ópera De amore de lo que él llama proyectos-estudio, es decir, sus experiencias previas de búsqueda de materiales expresivos con Morente -"hemos trabajado desde la música de Tomás Luis de Victoria hasta los martinetes"-, con Esperanza Fernández o Carmen Linares, y, en otro sentido, con los poetas José Ángel Valente y Juan Carlos Marset. "Lo que persigo actualmente es, sobre todo, un desprendimiento de lo subjetivo", dice el compositor. La asistente musical de Sotelo es una joven española de 27 años, Gema Romero, compositora, pianista y astrofísica, además de directora de orquesta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de abril de 1999