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MEDIO AMBIENTE

Agravio comparativo y presión turística

La eurodiputada socialista Carmen Díaz de Rivera, una de las parlamentarias más receptivas y combativas en este tema y que abandonó por enfermedad su escaño en Estrasburgo a principios de mes después de 11 años, afirma que la campaña de las banderas azules estaba "bajo sospecha" desde hace años porque "la Comisión estaba saturada de quejas". "Siempre había agravios comparativos y se habían convertido en una ventaja para los ayuntamientos enteradillos". En su opinión, "las banderas azules resultarían totalmente innecesarias si se aplicase de verdad la directiva sobre calidad de aguas de baño", la 76/160/CEE.La Comisión publica en mayo un informe anual sobre el estado de las aguas de baño basado en los análisis que regularmente está obligado a enviarle cada Estado miembro de la UE. El informe oficial de las autoridades españolas para 1999 indica que el 98% de las playas son aptas para el baño.

Para las asociaciones ecologistas de Canta-bria, ARCA y Mortera Verde, la decisión de Bruselas es una buena noticia, que debería haberse producido antes. Ambas denunciaron ya en abril ante el Parlamento Europeo que España falseaba los datos sobre calidad de las aguas y la existencia de "fraude" en la concesión de banderas azules a 11 playas de Cantabria. Sus acusaciones han indignado al Gobierno regional que les amenaza con los tribunales y les acusa de poner en peligro el sector turístico. Pese a ello, Gonzalo Canales, presidente de ARCA, asegura que ni los análisis de las aguas ni las inspecciones son rigurosas y que "detrás de las banderas azules se esconden los lobbies turísticos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de febrero de 1999