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REPORTAJE

Bruselas retira su apoyo a las banderas azules

La Comisión Europea no subvenciona este año la campaña que premia la calidad de las playas

La Comisión Europea ha decidido, por primera vez en 12 años, retirar su apoyo económico este año a la campaña de banderas azules a las playas y, por tanto, no subvencionar a la Federación para la Educación Ambiental en Europa (FEEE), integrada por 21 ONG europeas y con sede en Dinamarca, que desde 1987 las otorgaba. Las razones para ello se basan en el cúmulo de quejas recibidas de usuarios y asociaciones ecologistas por la falta de concordancia entre el estado real de las playas y la concesión de las banderas, así como por la ausencia de control, tanto técnico como de gestión, por parte de la FEEE y sus sucursales nacionales. Un total de 367 playas, de las casi 3.000 españolas, obtuvieron en 1998 la bandera azul

Las banderas azules como símbolo para premiar el buen estado de las playas nacen en 1987 con motivo del Año Europeo del Medio Ambiente y como un proyecto más de la treintena de iniciativas medioambientales que Bruselas apoya económicamente cada año. Sin embargo, últimamente se había convertido en un dolor de cabeza para la Comisión Europea por la generalización de las quejas. Ahora, la Comisión ha dicho basta y, harta de explicar que ella no concede las banderas, sino que simplemente subvenciona a una organización privada, la Federación para la Educación Ambiental en Europa (FEEE), ha decidido retirarse de esta campaña. La FEEE, fundada en 1982 e integrada por 21 ONGs europeas, recibió el año pasado una subvención de 348.561 ecus (unos 58 millones de pesetas).Saturnino Muñoz Gómez, director de Comunicación de la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea, explica que "se ha descartado este año" subvencionar esta campaña con cargo al presupuesto de 1998 "tanto por considerar otras iniciativas medioambientales de mayor interés como por razones propias del proyecto de la FEEE".

Muñoz destaca el gran número de quejas "con casos concretos, procedentes de varios países, no sólo del Mediterráneo, sino también de Alemania y Reino Unido, aportando datos no acordes con lo necesario para merecer una bandera azul" y el que la FEEE "no tuviese capacidad técnica para controlar todo el sistema de concesiones". "Se tomaban datos de las playas en un momento dado, pero no había un control periódico sobre su estado, es decir, se analizaban un día pero no en verano cuando hay más bañistas, o se hacía la vista gorda con algunas playas". Esa vista gorda en la gestión, añade Muñoz, suponía que no se vigilara la intromisión de "asociaciones locales con intereses directos" en la concesión de las banderas o que "un alcalde fuese miembro del comité de control".

Saturnino Muñoz niega que la retirada de la subvención a la campaña esté relacionada con las acusaciones de corrupción y amiguismo que se vierten en los últimos meses en Bruselas. Tampoco descarta que para el año 2000 con cargo a los presupuestos de 1999 se vuelva a apoyar esta campaña. Y aunque la Comisión no tomará esta decisión hasta el próximo junio, Muñoz subraya que "nadie podrá utilizar la etiqueta de la Comisión Europea para poner banderitas este verano". "Sólo hay una convocatoria anual", remacha, "y si se vuelve a apoyar la campaña, sus beneficiarios no recibirán un ecu hasta septiembre u octubre".

Para obtener la bandera azul se exige, además de cumplir con la directiva europea sobre la calidad de la aguas de baño, otros 29 requisitos sobre gestión medioambiental, información al usuario, accesos, seguridad y servicios.

España cuenta con un 20% de playas con bandera azul de Europa y la campaña siempre la ha desarrollado la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (ADEAC), rama española de la FEEE. Ante las críticas, su presidente, José Ramón Sánchez Moro,quiere dejar claro que las cuentas de su organización "son auditadas cada año" y que "la bandera azul es sólo un pronóstico: en mayo se juzga cómo estarán las playas en agosto y para ello se parte de su situación en el verano anterior".

"España", afirma, "tiene 8.000 kilómetros de litoral, de los cuales 2.000 son playas, que se dividen en 2.800 unidades morfológicas. De éstas, sólo la mitad, 1.400, tienen control sanitario de las aguas y sólo la mitad de éstas optan a bandera azul, es decir, el 5% del litoral. El año pasado descartamos la mitad y concedimos la bandera únicamente a 367 playas". Según Sánchez Moro, la ADEAC realiza 400 inspecciones a las playas con tres puntos de muestreo en cada una de ellas decididos por las comunidades autónomas. Y los ayuntamientos se comprometen a retirar la bandera si dejan de cumplir alguno de los requisitos exigidos.

La concesión de las banderas se basa en los análisis sobre la calidad de aguas de baño que realizan las Consejerías de Sanidad, los informes provinciales de la Dirección General de Costas y las inspecciones de la ADEAC. La decisión final la toma por consenso un jurado nacional fomado por técnicos de las 10 comunidades con litoral; representantes de la Federación Española de Municipios y Provincias; de la Federación Española de Salvamento y Socorrismo; de la Dirección General de Costas; de la Secretaría General de Turismo e inspectores de ADEAC.

Sánchez Moro afirma que "la subvención a la FEEE se destina a coordinación internacional" y que ADEAC se financia con el dinero aportado "en un 45% por el Estado español y en un 55% por las comunidades autónomas". Su presupuesto en 1998 fue de 27 millones de pesetas. El presidente de ADEAC reconoce que Bruselas les "ha dado un toque" para que revisen sus planteamientos y sean más exigentes en la concesión de las banderas. En cualquier caso, asegura que , con el apoyo o no de la Comisión Europea, la campaña seguirá adelante este año y la FEEE volverá a solicitar la subvención en la próxima convocatoria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de febrero de 1999