Miles de refugiados en Freetown ante la amenaza de un ataque guerrillero

ENVIADO ESPECIALEl miedo a nuevas infiltraciones de la guerrilla en Freetown está generando un gran desastre humanitario en Sierra Leona. Decenas de miles de personas huyen desde hace dos días de los barrios del este. Ayer, miles de personas se encontraban atrapadas en decenas de controles militares que les impiden alcanzar el centro y el oeste de la ciudad, bajo control de las tropas de interposición africana (Ecomog).

La gente se apila en escuelas y espacios abiertos. "No sabemos qué hacer con ellos", admite un alto mando de Ecomog. Las primeras organizaciones no gubernamentales (Médicos Sin Fronteras y Acción Contra el Hambre), la ONU y Unicef tienen previsto enviar hoy a sus primeros expatriados para una evaluación sobre el terreno. "Tenemos 3.000 toneladas de cereales, lentejas y aceite en Clayton ", asegura Philippe Miaughan, responsable de la agencia humanitaria de la Unión Europea (Echo) en la zona. "Pero tenemos graves problemas para distribuir. Los trabajadores locales de estas ONG creen que los camiones serán asaltados por las tropas de Ecomog o por las unidades de la defensa civil".

Comida en los almacenes

La comida escasea en Freetown. Miles de personas deambulan por las calles en pos de un poco de arroz. El estadio de la capital de Sierra Leona se ha vuelto a transformar en un gigantesco centro de acogida, donde miles de seres humanos buscan cobijo y medicinas.El Ejército británico depositó ayer en Lungui, al otro lado de la bahía de Freetown, un cargamento de 35 toneladas de medicamentos. "Sabemos que la situación es desesperada", dice Miaughan, "pero confiamos que con diez o veinte expatriados podamos empezar a trabajar en una docena de puntos de distribución alimentaria".

La huida masiva de los barrios del este, que puede estar afectando a más 50.000 personas, recuerda, en una proporción menor, a la catástrofe vivida en Ruanda en 1996. Allí, una epidemia de cólera se cobró 30.000 muertos en pocas semanas. "No hay casos en Freetown", aseguran los médicos del hospital Netland, "pero si no recibimos ayuda urgente, no descartamos que se puedan dar en el futuro". El misionero español Luis Pérez Hernández, junto a los cinco misioneros italianos, incluido el padre Jerome Pistoni, herido de bala, fue trasladado ayer a Lungui en helicóptero por el alto comisionado británico para Sierra Leona. Los javerianos tienen previsto viajar a Roma, la sede de su orden, y descansar después unos días. Luis Pérez, pasado ya el peligro, sólo tiene dos obsesiones: que el resto de las monjas secuestradas sean liberadas y regresar pronto a Sierra Leona para trabajar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0024, 24 de enero de 1999.

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