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Reportaje:CARDIOLOGÍA

'Estrategia del día siguiente' para tratar el infarto

El Clínico de Valladolid, perteneciente a la red hospitalaria pública del Insalud, ha desarrollado un nuevo enfoque en el tratamiento de la fase aguda del infarto de miocardio. Se trata de la llamada estrategia del día siguiente, que consiste en la unión del tratamiento farmacológico con trombolíticos y la angioplastia con implante de stent (una estructura que se coloca en la arteria obstruida).Francisco Fernández Avilés, director del Instituto de Ciencias del Corazón (Icicor), que integra los servicios de Cardiología y Cirugía Cardiaca del hospital Clínico, explica que el tratamiento clásico en la fase agua del infarto es la administración de fármacos trombolíticos, que disuelven el trombo que obstruye las arterias coronarias y es responsable del infarto. Sin embargo, entre un 10% y un 30% de los pacientes sufre una nueva obstrucción que afecta negativamente al pronóstico. "Nosotros hemos añadido a los fármacos el stent y, según hemos comprobado en un estudio, el riesgo de reoclusión es inferior al 1%", afirma Fernández Avilés.

Los resultados del estudio aludido por este especialista han sido publicados en la revista Circulation y presentados el pasado noviembre en el último congreso de la Asociación Americana del Corazón que convocó en Dallas (EE UU) a 45.000 expertos de todo el mundo. En este trabajo, realizado entre 1996 y 1997, participaron 137 pacientes con infarto.

"Lo llamamos la estrategia del día siguiente", dice Fernández Avilés, primer responsable del estudio, "porque una vez que el paciente está estabilizado con los fármacos -tratamiento que puede administrarse en cualquier hospital-, se le traslada en las 24 horas siguientes a un centro de referencia donde puedan practicarle una angioplastia".

El problema de la angioplastia es que se trata de un procedimiento que se realiza en muy pocos hospitales, algo que sucede en todos los países desarrollados. Por ello, sólo pueden acceder a esta técnica entre el 5% y el 10% de los pacientes. Pero el tratamiento previo con trombolíticos permite mantener al paciente en condiciones de ser trasladado al hospital para que pueda beneficiarse de esta técnica.

Antes de realizar la angioplastia el paciente es sometido a una coronariografía, una prueba que confirma si es tributario de esta técnica o no, ya que algunos de los enfermos no la precisan. Otra novedad aportada por este enfoque terapéutico, según Fernández Avilés, es la incorporación del stent, que sustituye al balón, el dispositivo utilizado en la angioplastia convencional.

"El stent", explica, "es una pequeña estructura metálica que se coloca en la arteria obstruida después de dilatarla y actúa apuntalando su pared, del mismo modo que las vigas de las galerías de las minas, normalizando así la circulación sanguínea. El stent se introduce con la ayuda de un catéter, un tubo muy fino que se introduce por la arteria femoral, a la altura de la ingle. Todo el proceso se visualiza a través de rayos X". El Icicor realiza al año cerca de mil angioplastia, el 80% de ellas con stents. Esta técnica es invasiva, pero no quirúrgica. Se realiza con anestesia local y permite el alta hospitalaria en 48 horas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de diciembre de 1998