Tribuna
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Resplandor de la ciencia

Habían vuelto las aguas a su cauce, después del estruendo social creado por Dolly, cuando la sociedad ha sentido de nuevo el resplandor de la ciencia con la aparición de las células madre humanas. Son células únicas y, a diferencia de todas las demás, son capaces de generar cualquier tipo celular del organismo. Si se estimulan adecuadamente son capaces de ejecutar cualquier función vital: sintetizar insulina, formar conexiones sinápticas, metabolizar grasas e hidratos de carbono, detoxificar, producir anticuerpos o eliminar células tumorales. Además se dividen sin límite y mantienen indefinidamente su capacidad de diferenciación, son atemporales, no envejecen y, consecuentemente, los tejidos generados a partir de ellas tienen las características de los tejidos jóvenes.Estas características únicas han hecho de las células madre una ventana única para dar respuesta a algunos interrogantes en biomedicina. Como y por qué envejecen las células y los organismos. Las células normales son capaces de dividirse determinado número de veces, más allá de los cuales activan un programa que conduce a su muerte. Poseen un reloj biológico capaz de contar el número de divisiones realizadas. En cambio, las células madre son infinitas, tienen principio, pero no fin. Ser capaces de reprogramar la diferenciación celular o bloquear el reloj responsable de la medida del tiempo celular puede ser fundamental para prevenir el envejecimiento.

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Finalmente, la identificación de los mecanismos implicados en el proceso de transformación neoplásica y su posible relación con los mecanismos asociados a la diferenciación celular. En claro contraste con las células normales, las células tumorales se dividen indefinidamente. Esta ausencia del reloj biológico en las células tumorales indujo a pensar que poseían características de células madre y podía interferirse en su comportamiento tumoral reprogramando su diferenciación hacia fenotipos no tumorales.

La clonación de Dolly ilustra la capacidad del núcleo de células tumorales para desdiferenciarse y sufrir de nuevo un proceso de diferenciación. Las células madre ofrecen ahora la posibilidad de identificar los mecanismos celulares responsables de este proceso y su posible uso en la lucha contra el cáncer. Además pueden ser muy útiles para el desarrollo de la ingeniería celular y la terapia celular y de tejidos.

La ciencia está abriendo a la humanidad nuevas posibilidades, aunque algunas crean también un excelente foro de discusión moral y ética. Lo indudable es que la sociedad tiene en sus manos una extraordinaria herramienta para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Frente a ello no se puede trivializar con medidas no meditadas y ampliamente discutidas. Las consecuencias de decisiones erróneas pueden ser irreparables y afectar a toda la sociedad. Es ésta la que deben regular la aplicabilidad de los conocimientos y ordenar que la nueva experimentación no vulnere los principios de respeto a la dignidad humana.

Carlos Martínez-A. es profesor de investigación del CSIC.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 13 de noviembre de 1998.