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Cien expertos debaten si es posible recobrar ADN de animales fosilizados

Dos teorías del ámbar se enfrentan en Vitoria

El congreso mundial sobre inclusiones de ámbar que comenzó ayer en Vitoria ha hecho coincidir dos sensibilidades científicas enfrentadas, cuyo telón de fondo es, sin querer nombrarlo, la película de Spielberg Parque Jurásico. Unos expertos defienden, con optimismo, la posibilidad de encontrar ADN de animales desaparecidos en los yacimientos de ámbar repartidos por el mundo, entre ellos el de Álava. Otros, más cautos, dudan de lograr un hallazgo semejante.

Esta última teoría la sostiene el doctor David Grimaldi, director de Entomología del Museo Americano de Historia Natural. En la conferencia inaugural del congreso, Grimaldi (Manchester, Connecticut, 1957) subrayó su escepticismo. Este científico ha dedicado los últimos 15 años a estudiar ámbar con inclusiones biológicas. Es decir, resina fosilizada -de la misma clase que la utilizada para piezas de joyería- con animales y plantas en su interior. Éstos quedaron atrapados hace millones de años por gotas de resina caída de los árboles. Con el transcurso del tiempo se han conservado en perfecto estado. El yacimiento de Peñacerrada -ubicado 25 kilómetros al sur de Vitoria-, dado a conocer en octubre de 1997, contiene ámbar de gran calidad e interés para los expertos. Gracias a él se espera rellenar un hueco importante en la clasificación y evolución de las especies, ya que apenas existen referencias del Cretácico inferior, la era que comprende entre 107 y 114 millones de años. Hasta ahora se han encontrado insectos primitivos, arácnidos, moluscos, plantas, e incluso plumas de saurios voladores; algunos de ellos, desconocidos por la ciencia.

Al margen de este trabajo con interés biológico, y que requerirá muchos años de estudio, otros especialistas en física y química desean investigar en el ámbar para conocer mejor la atmósfera de aquella época, analizando con métodos avanzados las burbujas de agua y aire halladas dentro de la resina.

Otro grupo pretende explorar en el interior de los animales atrapados en el ámbar para intentar avanzar hacia la obtención de su ADN, su código genético; una cuestión reservada hasta el momento a la ciencia ficción. David Grimaldi es reacio a indagar en esa línea, porque sostiene que es imposible reconstruir íntegra la cadena genética de esos especímenes. "No creo en los informes de las bacterias del ámbar", declaró, "porque se ha constatado que el ADN está muy fragmentado, con lo que queda muy inconsistente". Él mismo realizó en 1992 un trabajo sobre unas termitas halladas en la República Dominicana, las mastotermes. Obtuvo resultados positivos, pero no han podido repetirse científicamente.

Grimaldi duda también de que la atmósfera del Cretácico se haya podido conservar intacta hasta nuestros días dentro de la resina, libre del contacto con la atmósfera actual. Sostiene que las burbujas de aire y agua del ámbar no son absolutamente puras. Existen controversias en este sentido.

Análisis de burbujas

Un grupo de especialistas, entre los cuales se incluye el físico madrileño Rubén Cerdán, está preparando un proyecto para analizar esas burbujas que, entienden, dará indicios importantes para la biología y permitirá aplicaciones, entre otros sectores, en la industria aeronáutica y farmacéutica. Defienden la idea de que los rayos ultravioleta del sol produjeron mutaciones en los animales del Cretácico y crearon "una explosión de vida", al formarse muchas especies nuevas. En aquella época existían niveles mucho más elevados de oxígeno en la atmósfera que los actuales. Grimaldi, aunque escéptico, cree positiva esa investigación, "mejorando las técnicas de muestreo" utilizadas en anteriores experiencias. En su conferencia, soslayó los aspectos más controvertidos relacionados con el estudio del ámbar y se centró en el elevado número de falsificaciones surgidas de los yacimientos más famosos, de la República Dominicana y el Báltico, y explicó sus métodos más sofisticados para la conservación del ámbar en buen estado.

El entomólogo estadounidense aclaró su respeto al equipo investigador español que ha dirigido desde el Museo de Ciencias Naturales de Álava todos los trabajos derivados del ámbar de Peñacerrada. "Se está llevando bien el estudio, con un grupo multidisciplinar, al contrario que otros yacimientos", comentó.

El congreso servirá, además de para confrontar teorías divergentes sobre el ADN fósil, para presentar ante la comunidad científica internacional el yacimiento de Álava. Se localizó en 1995, aunque no se dio a conocer hasta dos años después con el fin de verificar su importancia. Los investigadores extrajeron ámbar con 1.500 inclusiones biológicas y recubrieron el depósito con toneladas de arena. Además, el Gobierno vasco declaró el lugar conjunto monumental el pasado 15 se septiembre para preservarlo legalmente de posibles expolios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de octubre de 1998