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Perry, el embaucador de Bruselas

Claude Perry, el hombre que ha entrampado a Bruselas, ha dado a entender que podía sacar a la luz mucha podredumbre.Gracias a la complicidad de un periodista belga, se presentó esta semana en el bar de la prensa del Parlamento Europeo en Estrasburgo y no paró de largar. "El caso Onidi no es el único ni mucho menos", declaró. "Los regalos que hay que hacer a altos funcionarios son numerosos e incluyen desde remunerar a sus familiares hasta pagar sus viajes sin olvidar los billetes para las carreras de Fórmula 1 o el Mundial".

Aseguró que a lo largo del último cuarto de siglo sus empresas habían firmado con diversas instituciones europeas entre 300 y 350 contratos. De ser cierto, muchos funcionarios deben estar ahora temblado por miedo a sus revelaciones.

A petición del juez instructor luxemburgués y por cuenta propia, revisando medio centenar de contratos cerrados por Perry con la Comisión desde 1992, los agentes antifraude van a seguir investigando, según fuentes de la UCLAF. A principios de octubre fue suspendido un segundo funcionario, el francés François de Gaultier, que trabajaba en las ayudas a las repúblicas ex soviéticas y cuya mujer también estuvo a sueldo de Perry. Pero la UCLAF deberá, acaso, empezar por barrer su propia casa.

La unidad antifraude reconoce haber firmado en 1996 un contrato con Perry-Lux para mejorar su investigación a través de la informática. Otras fuentes aseguran que esconde otros cuatro contratos y que no tardarán en aparecer.

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