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La editora turca Zarakolu pide a sus colegas que "hablen por los que no tienen voz"

El Gobierno de Ankara autoriza el viaje de la intelectual disidente a la Feria de Francfort

Los asistentes al simposio Libertad para escribir-Libertad para publicar, con el que la Feria Internacional del Libro de Francfort conmemora sus 50 años y los de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, estallaron ayer en calurosos aplausos cuando el presidente de la Asociación de Editores y Libreros alemanes, Gerhard Kurtze, anunció que la editora turca Ayse Nur Zarakolu, galardonada con el Premio Libertad para Publicar, había sido autorizada finalmente a salir de Turquía. Zarakolu, que no llegó a tiempo de recoger el galardón, pidio en su discurso a los editores de todo el mundo que hablen "en nombre de los que no tienen voz".

Ayse Nur Zarakolu viajó ayer por la tarde a Francfort, sin tiempo para asistir al encuentro, pero sí para recibir el homenaje estos días de sus colegas. Los asistentes al simposio también dedicaron sus aplausos al antiguo ministro de Cultura francés Jack Lang, cuando defendió el precio único de los libros, y al hijo de Zarakolu, que leyó el discurso que tenía previsto pronunciar su madre. La sombra de Salman Rushdie planeó durante toda la sesión, que duró dos horas, e incluso Kurtze dijo que esperaban su presencia, pero el escritor anglo-indio no apareció. Kurtze afirmó que la Asociación de Editores y Libreros (Börsenverein) lamenta no haber podido aún levantar la prohibición a los escritores iraníes de asistir a la Feria desde que se produjeron las amenazas de muerte contra Rushdie, sus traductores y directores. Confían en que sea efectiva la anulación de la fatwa dictada por el Gobierno iraní; esperan que puedan asistir en la próxima edición."Gracias, Ayse Nur Zarakolu, es un privilegio ser su colega". Con estas palabras finalizó el editor noruego William Nygaard el discurso de elogio a la editora turca. Nygaard sufrió un atentado en 1993 después de publicar en su país Los versos satánicos, de Salman Rushdie.

Zarakolu nació el 9 de mayo de 1946 en Antakya. Estudió Sociología, y en 1977, con su marido, Ragip, creó en Estambul la editorial Belge, que ha publicado desde entonces unos 400 títulos, muchos de ellos sobre los derechos humanos, algunos tan polémicos como un trabajo sobre el genocidio de armenios en 1915 y otro sobre el periodista kurdo Ferhad Tepe, que fue asesinado en 1993 a los 19 años tras haber informado sobre la brutalidad existente en su país. Muchos de los libros editados por Belge han sido prohibidos en Turquía y a su autora le han valido multas y sentencias; ha estado cuatro veces en la cárcel.

Terroristas

Los datos que se citaron ayer en el simposio fueron un rosario de horrores. Ragip Zarakolu explicó cómo se han endurecido las medidas gubernamentales contra los editores, a los que se aplica una ley antiterrorista.Ayse Nur, con palabras sencillas, a través de su hijo, informó de la persecución que sufren los considerados "escritores y editores terroristas". "Como editora de un país en el que los derechos humanos son violados y en el que hay guerra sucia, pido a mis colegas: opongámonos a todas las guerras, sean las que sean, emprendidas contra los pueblos del mundo; levantémonos en nuestro propio país contra la política armamentística, contra el belicismo y contra el comercio de armas. Seamos la voz de la paz, persistamos en ser un foro para la aplicación de los derechos humanos. Exigimos, por fin, hablar en nombre de los que no tienen voz".

Jack Lang dijo que sintió una enorme tristeza cuando el Parlamento Europeo dio luz verde al acuerdo económico con Turquía cuando "todos sabíamos que en este país existe la tortura y la represión. Los socialdemócratas nos encontrábamos en minoría". El ex ministro francés felicitó a los editores alemanes por su férrea defensa del precio único de los libros: "Es la única garantía para la libertad de edición y para la diversidad de las publicaciones". El presidente de la Asociación Internacional de Editores (que ha instituido con la Börsenverein el Premio Libertad para Publicar, que se concede este año por primera vez), Alain Gründ, concluyó: "Nuestra fuerza es moral, a imagen misma de los libros, pero es real a juzgar por los resultados de nuestras intervenciones. Como es real la fuerza de los libros que se quieren prohibir". La asociación reúne a editores de 65 países que denuncian sistemáticamente los atentados contra la libertad de expresión allá donde se produzcan.

De las denuncias se pasó al atardecer a la gran fiesta para celebrar el 50º aniversario de la feria. Es difícil dar una cifra pero se puede calcular que había unas 4.000 personas en la enorme sala de la Festhalle y cantidad de gente repartida por los alrededores. Entre las numerosas actuaciones musicales y mensajes de felicitación de todo el mundo destacó la actuación de Ken Follet. Provocó división de opiniones, pero lo que es seguro, dijo un editor, "no hay ningún escritor en el mundo que sea tan buen cantante de rock como Follet". Peter Ustinov hizo una divertida interpretación mezclando diversos géneros musicales que provocó las delicias de los asistentes, que en su mayoría podían entender que felicitaba a la Buchmeffe. El nicaragüense Ernesto Cardenal puso la emoción. Recordó que hace unos años recibió el Premio de la Paz que dan los editores y libreros alemanes: "Fue un premio para la revolución de Nicaragua".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de octubre de 1998