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La primera bienal iberoamericana rompe distancias entre arquitectos e ingenieros

400 profesionales intercambian experiencias junto a los mejores proyectos de 13 países

La I Bienal Iberoamericana de Arquitectura e Ingeniería Civil reúne desde ayer en Madrid a 400 profesionales de 13 países, con objeto de "crear una comunidad cultural de las dos disciplinas, que hasta ahora han estado distanciadas", según Gerardo Mingo, subdirector general de Arquitectura del Ministerio de Fomento. Los encuentros y conferencias se desarrollan en Madrid y Alcalá de Henares hasta el próximo viernes, junto a exposiciones con un centenar de las mejores obras de los últimos cinco años y otras monográficas sobre la obra de Eladio Dieste y Ricardo Legorreta.

Un total de 11 instituciones, donde figuran los ministerios de Fomento y Asuntos Exteriores, colegios profesionales y las universidades de Alcalá de Henares, A Coruña, Cataluña, Madrid, Valencia y Sevilla, han puesto en marcha, con un presupuesto de 100 millones de pesetas, la primera bienal iberoamericana, que está dividida en secciones de arquitectura, ingeniería civil y un encuentro universitario."La bienal pretende la unión de dos actividades profesionales que tienen alguna divergencia pero mucho en común", declaró ayer Fernando Nasarre, director general de la Vivienda, al inaugurar en el Museo de América, de Madrid, la exposición que ilustra el encuentro, como el centenar de proyectos seleccionados de 13 países de Latinoamérica, Brasil, Portugal y España. En el mismo museo se presentan también una monográfica sobre el ingeniero uruguayo Eladio Dieste y la arquitectura de los mexicanos Teodoro González de León y Abraham Zabludovsky. Hoy se incorporan las dedicadas al mexicano Ricardo Legorreta, en la arquería de los Nuevos Ministerios, y una colectiva sobre la última arquitectura mexicana, en la Escuela de Arquitectura de Madrid.

Desconocimiento

Gerardo Mingo, presidente del comité de organización de la bienal, declaró ayer que con estas reuniones se pretende el conocimiento y reconocimiento de dos disciplinas cuya calidad "es incuestionable", pero que al mismo tiempo pesa un enorme desconocimiento. "El mensaje que se intenta transmitir es volver al mundo y a la memoria iberoamericana para conocer las singularidades potentes que tiene. Quizá la integración europea nos ha alejado de estos países y de sus realizaciones más recientes.El desconocimiento se extiende también al mundo editorial, por lo que se ha montado una exposición de revistas y libros de las dos disciplinas, y al mundo universitario. Los aspectos de formación y ejercicio profesional tienen una sección específica, con ponencias y debates. "Los intercambios se tienen que abrir del todo, desde los aspectos técnicos al pensamiento".

Las otras dos secciones se centran en la arquitectura, sobre aspectos de territorio, ciudad, tecnología y crítica, y en la ingeniería civil, sobre la macroingeniería, la ordenación del territorio y medio ambiente, las nuevas tecnologías, cimentaciones y obras subterráneas.

Las dos disciplinas son, según Gerardo Mingo, independientes y paralelas, pero también complementarias. "En el mundo occidental están más separadas, pero en la exposición se aprecia más contacto de la ingeniería con la arquitectura, en un grado de colaboración permanente, sobre todo en la sensibilidad del diseño".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de octubre de 1998