España bloquea las reuniones del Consejo de Ministros de la UE en defensa del castellano

Cuatro países se oponen a que sólo se utilice inglés, francés y alemán

España ha bloqueado desde el viernes varias reuniones de trabajo del Consejo de Ministros de la Unión Europea para impedir que deje de utilizarse en ellas el idioma castellano, según fuentes diplomáticas españolas. El Gobierno español está dispuesto a bloquear los trabajos del consejo informal que reunirá este próximo fin de semana a los ministros de Economía y Finanzas (Ecofin) si la presidencia de turno austriaca establece el inglés, el francés y el alemán como lenguas durante los trabajos que se desarrollen y el almuerzo de los ministros.

La posición española es compartida por Italia, Bélgica y Holanda, países que defienden junto a España que los trabajos se desarrollen en seis de las 11 lenguas oficiales del Consejo: inglés, francés, alemán, castellano, italiano y neerlandés (lengua utilizada en la inmensa mayoría de la parte no francófona de Bélgica). Salvo en los Consejos Europeos, en los que están presentes los jefes de Estado o de Gobierno, apenas se utilizan las otras cinco lenguas, que son portugués, griego, danés, sueco y finlandés.A diferencia de la Comisión Europea, donde inglés, francés y alemán son lenguas de trabajo y se utilizan en las reuniones de pequeño formato, en el Consejo de Ministros la norma común es la utilización de las 11 lenguas, aunque en la práctica se extiende a los seis grandes idiomas. Existen algunas excepciones surgidas de acuerdos verbales o escritos en virtud de los cuales se restringe el uso de las seis lenguas. Se trata de las reuniones del Comité Político (Copo), donde la norma es francés e inglés; los consejos de ministros con carácter informal (francés, inglés u otras, según las necesidades de los ministros); la reunión del Coreper (Comité de Representantes Permanentes), que es el órgano de gestión diaria de carácter político, y las reuniones de los consejeros de cada representación (francés e inglés sin interpretación). Otra regla no escrita establece que cuando se acaba el turno de trabajo de los intérpretes se puede acordar seguir la reunión sólo en inglés y francés, pero en el bien entendido de que nadie utiliza su lengua nativa (los francófonos hablan en inglés y los anglófonos en francés).

Estas normas han sido rotas por la presidencia austriaca en una maniobra que fuentes españolas consideran que se ha coordinado con Alemania, que ocupará la siguiente presidencia de turno de la Unión Europea en el primer semestre de 1999. Bajo la actual presidencia se está aplicando la norma de trabajar no sólo con inglés y francés, sino también con alemán. España bloqueó el pasado viernes una reunión dedicada a asuntos mediterráneos por este motivo y desde entonces ha paralizado otras cuatro, entre ellas una sobre temas de industria y otra sobre "comitología" (funcionamiento de los distintos comités de la Unión Europea).

España ya realizó una maniobra similar en 1986. Desde entonces se viene trabajando de forma regular bien sea en inglés y francés (con algunas excepciones que incluyen el alemán) bien sea en las seis grandes lenguas.

El Gobierno español defiende que se oficialice que estas seis lenguas son las habituales o bien que los trabajos se reduzcan a inglés y francés o se extiendan a las once lenguas oficiales. "Pasar de utilizar como hasta ahora las seis lenguas de forma regular a incluir las once costaría entre 18 y 30 millones de ecus al año, una cantidad miserable al lado de los 90.000 millones de ecus que gasta la Unión cada año", sostienen las fuentes españolas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 22 de septiembre de 1998.

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