Historiadores destacan la emigración como clave en los lazos hispanocubanos

"Tristes se fueron ellos [los españoles] y tristes nos hemos quedado nosotros". Esta frase de Máximo Gómez tras independizarse Cuba en 1898 es una clara muestra de que los lazos entre los dos países no se han debilitado pese al devenir de la Historia. María del Carmen Barcia, una de las mayores expertas en las relaciones hispanocubanas en el pasado siglo, ahonda en esa percepción: "Cuba no echó al español, sino al gobierno colonial", aclara.

El congreso titulado Cuba y España: pasado y presente de una historia común, que hoy concluye en Vitoria, profundiza en la identidad compartida de los dos países. Aprovechando la conmemoración del centenario de la independencia cubana, las jornadas han resaltado la emigración de españoles a la isla a finales del siglo pasado como una de las claves para la histórica identificación entre las dos comunidades. Expertos historiadores de los dos lados del Atlántico participan en las ponencias, entre otros Manuel Pérez Ledesma, Fernando González Quiñones, Ramón Villares, Antonio Elorza, Guillermo Gortázar, Carlos Solchaga y María del Carmen Barcia, una de las mayores especialistas en la Universidad de La Habana en la Historia cubana del siglo XIX. Barcia defiende que la íntima relación entre las dos comunidades sólo puede explicarse teniendo en cuenta la fuerte emigración finisecular que se produjo desde España hasta la isla. Ésta coincidió con la abolición de la esclavitud en Cuba -decidida por ley en 1880 y erradicada de forma definitiva en 1887-, cuando se requirió de fuerza de trabajo remunerado."La emigración fue muy importante por aquella época, tanto o más que en Argentina", afirma la historiadora, hija de un gallego, pero nacida en Cuba en 1939. "Era de un proceso de tipo golondrina, es decir, que piensan en regresar. Pero lo cierto es que muchos no volvieron. Debido a esto, la familia cubana tiene mucho de español desde sus bases. Por ejemplo, la primera vez que vine a España no me sentí tan extranjera como en otros países. Todo me resultaba muy natural". Los lazos hispanocubanos fueron inculcados incluso por uno de los padres del independentismo. "Martí preparó la guerra, pero dice que no es contra el español, sino contra el gobierno colonial. Era criollo. Su madre es canaria y su padre, valenciano. Su figura ha calado mucho. Está en la base de la sociedad cubana", recalca Barcia. Por eso, añade la historiadora, no es de extrañar las ayudas mutuas que se han prestado las dos comunidades tras la guerra de independiencia. "Cuando la República muchos cubanos vinieron a colaborar. Y ahora también hay mucha solidaridad de los españoles con respecto al pueblo cubano. Es un sentimiento espontáneo motivado por esos elementos culturales que están presentes". Personajes de origen vasco también desempeñaron un papel fundamental, aunque no siempre del todo positivo, en el último tramo del siglo XIX en Cuba. El más renombrado fue Zulueta -una hija suya da nombre a una calle en Vitoria-, esclavista y uno de los dos mayores capitalistas del país hasta su muerte, en 1878, tras caer de un caballo. "Él se enriqueció mucho con el comercio de esclavos de África y China. Pero ya llegó a Cuba con dinero, al contrario que Manuel Calvo [nacido en Portugalete], menos conocido, pero que era una figura tras el telón. Manejó muchos hilos en la política integrista; yo diría que es el personaje más importante de ese movimiento".

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