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El inspector expedientado en Madrid revisó 300 gasolineras; su compañero, sólo 30

Segundo Sanz visitó cinco de cada seis estaciones sin descubrir irregularidades

El funcionario Segundo Sanz, encargado de analizar el servicio que prestaban las gasolineras de la Comunidad de Madrid, efectuó desde 1991 la inmensa mayoría de las inspecciones. Hubo un año en que llegóa firmar más de 300 actas, mientras que el otro inspector efectuó solamente 34. Sanz no halló en sus visitas ninguna irregularidad grave en las gasolineras de Madrid, mientras que una organización de consumidores y las inspecciones judiciales y administrativas posteriores descubrieron después el presunto fraude de muchas de ellas. Antes del escándalo, Segundo Sanz, ahora expedientado por la Comunidad de Madrid, había sido condecorado por los empresarios del sector.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) tomó muestras en varias instalaciones y elaboró un informe, adelantado por EL PAÍS el 12 de enero pasado, donde concluía que tres de cada diez gasolineras investigadas estafaban a los usuarios al suministrar menos gasolina de la que cobraban. El inspector Segundo Sanz acudía a cacerías en fincas propiedad de Francisco Javier Villanueva, propietario del grupo de gasolineras donde la OCU descubrió el presunto fraude; y al acto de su condecoración por los empresarios del sector acudieron el director regional de Industria, Leopoldo del Pino, y el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano.El consejero de Economía, Luis Blázquez, decidió el 23 de enero pasado apartarle del servicio y abrirle un expediente informativo.

Horas de despacho

Segundo Sanz colaboró en las primeras inspecciones encargadas por la Comunidad de Madrid tras la publicación del informe de la OCU. Y tampoco en ellas se halló nada.Tras ser apartado del servicio, la consejería de Economía siguió con su plan de inspecciones masivas en la región. Se analizaron 221 gasolineras (908 surtidores y 3.572 mangueras). Tras el estudio -se revisó ya el interior de los surtidores-, la Consejería de Economía cerró seis gasolineras con cableados sospechosos o rotura de precintos, clausuró 53 postes y 188 mangueras y abrió 45 expedientes, correspondientes a un 20% de las instalaciones. Así lo recoge la OCU en un informe que llegó ayer a los diputados que integran la comisión de investigación creada en la Asamblea de Madrid para analizar el presunto fraude.

¿Cómo es posible que un solo funcionario se encargara de la mayoría de las inspecciones de gasolineras en la Comunidad de Madrid? Los ex responsables de la consejería de Economía, del PSOE, aclararon ayer a EL PAÍS, que en el departamento encargado de ese servicio sólo había dos personas, Juan Grima y Segundo Sanz. "Grima era el jefe de Sanz, y tenía que hacer, por su categoría, más horas de despacho y menos horas de calle. Además, Grima estaba dedicado con más intensidad a la inspección de metales preciosos. Por eso Sanz hizo la mayor parte de las visitas a gasolineras", explican. "Nunca sospechamos. Durante nuestra época no le concedieron ninguna condecoración los empresarios de gasolineras", recuerdan.

El Partido Popular, que gobierna ahora en la Comunidad de Madrid, recalca que la responsabilidad de las anomalías en el servicio de inspección de gasolineras de la Administración regional no corresponden al actual Ejecutivo, sino que vienen de antes. Para demostrarlo recuerdan que entre 1991 y 1995 el inspector Segundo Sanz ejecutó más de 600 inspecciones de gasolineras, mientras que el otro encargado de hacer ese trabajo apenas hizo 100 visitas en el mismo tiempo a las estaciones de servicio.

Mientras tanto, los socialistas volvieron a denunciar ayer, tras comprobar que la documentación pedida para iniciar las investigaciones no había llegado a tiempo, el "método de trabajo impuesto por el PP". "Pedimos que nos entregaran la documentación 48 horas antes de la primera sesión", destaca Juan Antonio Ruiz, portavoz socialista. "Pero los servicios de la Cámara no han podido suministrarnos más que una parte de los expedientes".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de febrero de 1998