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Más litros de los que caben

Enrique Gandul Martínez, de 39 años, director de una sucursal bancaria en Burgos, estaba aprovechando el puente de la Constitución para viajar con su familia. Así que paró el coche el 6 de diciembre en la gasolinera Aranjuez, SA, situada en el kilómetro 55,200 de la N-IV (término municipal de Ontígola, Toledo). Poco antes se le había encendido la reserva. Pidió que le llenaran el depósito y comprobó que le habían suministrado 64,95 litros. Se llevó una gran sorpresa, porque su coche, un Volvo s4O, motor 1800, tiene una capacidad de sólo 60 litros, seis de los cuales son la reserva.Para cerciorarse, revisó los papeles del coche y comprobó que, efectivamente, le habían puesto más gasolina de la que cabe en el depósito.

Pagó religiosamente, pero pidió que le hicieran un recibo. Según su testimonio, el empleado de la estación de servicio, imaginando las sospechas del cliente, se ofreció a verificar la medición del surtidor con los recipientes oficiales (tal comprobación habría demostrado que el surtidor medía correctamente, pues en estos casos, según se sospecha, se accionaba el mando a distancia que devolvía el contador a la normalidad).

Pero el conductor insistió en que sólo deseaba el recibo (le bastaba con el hecho de que le hubieran dado más de lo que cabía realmente en su depósito). Le entregaron el papel, que incluía el sello de la gasolinera y otros datos -CIF A79874442-; y pagó 7.400 pesetas con tarjeta de crédito.

Mes y medio más tarde, esa gasolinera -que pertenece al grupo Villanueva- sería clausurada por la Junta de Castilla-La Mancha tras comprobar que tenía los precintos de los surtidores rotos. Y días después, Enrique Gandul Martínez recibió de la casa Volvo el certificado pedido para avalar la capacidad real de su depósito. Y se fue con los documentos a presentar la denuncia.

Estos hechos cobran importancia ahora porque son indicios de que en una estación de servicio donde se rompieron los precintos se estaba cometiendo fraude. El grupo Villanueva sostiene que el cableado irregular descubierto servía para conservar el registro de la gasolina servida en caso de cortarse la luz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de febrero de 1998