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TRIBUNA

El mejor amigo de sus amigos

Nacido en Bogotá el 25 de agosto de 1923, el día de la muerte de Luis IX o San Luis, rey de Francia, Álvaro Mutis cursa sus primeros estudios en Bruselas, ciudad que, lo mismo que Amberes, coloniza su memoria, junto a Coello, la tierra caliente, donde transcurren los años más dichosos de su infancia y el poeta y narrador encuentra la veta más fecunda de su obra. Muerto el padre, se instala en Bogotá con su madre y su hermano Leopoldo e intenta terminar el bachillerato en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario (aquí había sido, profesor de medicina y matemáticas su antepasado, el botánico José Celestino Mutis), pero el vicio de la poesía y el billar acabaron con sus perspectivas académicas.,Como su personaje Maqroll el Gaviero, Mutis empezó desde entonces a ganarse la vida en los oficios más heterogéneos: director de propaganda de una compañía de seguros, jefe de publicidad y relaciones públicas de una empresa de cerveza, director y locutor de programas de radio, y jefe de relaciones públicas de una empresa aérea y de la Esso colombiana. Fue en esta empresa donde la generosidad de su corazón le acarreó los momentos más desagradables de su vida, pues el poeta desvió parte del presupuesto a su cargo para ayudar a ciertos amigos que tenían problemas con la dictadura de Rojas Pinilla o a otros que hacían su primera exposición o editaban su primer libro de poemas. Con una acusación por malversación, el poeta logró exiliarse en México en 1956, pero finalmente tuvo que pasar 15 meses atroces en la dantesca prisión de Lecumberri.

Sin embargo, Mutis siguió acumulando versos, lecturas y amigos, como Luis Buñuel, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Augusto Monterroso, Vicente Rojo o Jaime García Terrés. Buñuel, quien lo visitabaleni la prisión y con quien Mutis bebía martinis y hablaba de mujeres y novelas, no sólo llegó a quererlo entrañablemente, sino a apreciarlo como escritor. Pero fue una admiración que el padre de Maqroll se ganó a pulso. Una vez se encerró durante dos semanas a escribir La mansión de Araucaima, para demostrarle al maestro aragonés que era posible hacer una novela gótica sobre la tierra caliente. Este no sólo estuvo de acuerdo sino que fue uno de los proyectos cinematográficos que se llevó a la tumba.

La literatura, la música, la amistad y la generosidad son los haberes que sustentan la vida del poeta de Coello. Pero está claro que es la amistad la que ocupa el lugar de privilegio, porque Mutis es, ante todo y sobre todo, el mejor amigo de sus amigos. De esto sabe mucho Gabriel García Márquez, uno de los que más se ha beneficiado de su amistad sin sombras desde que se conocieron en Cartagena de Indias una noche de tormenta de 1949.

Dasso Saldívar crítico colombiano, es autor de una biografia sobre García Márquez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de abril de 1997