Fernando Lázaro Carreter culpa a la enseñanza del "desastre idiomático"

Antonio Muñoz Molina presenta 'El dardo en la palabra'

El director de la Real Academia Española, Fernando Lázaro Carreter, advirtió ayer que vamos hacia el desastre idiomático debido en gran medida al bajo nivel de la enseñanza en la universidad, institutos y colegios. Esta idea constituyó el núcleo de su intervención en la presentación del libro El dardo en la palabra, que recoge una selección de sus artículos sobre crítica al lenguaje incorrecto, publicados durante los últimos 20 años. El libro fue presentado por el escritor y académico Antonio Muñoz Molina.

Lázaro Carreter culpó no sólo a la enseñanza sino también a los poderes públicos "del estado de contracción del sentido común, de la pobreza y raquitismo mental en relación con el idioma. "El idioma, que es esencialmente la vida española como reflejo de un estado mental, no interesa absolutamente nada al poder", afirmó. Frases como ésta han conducido a algunos a decir que en su libro, como señaló Muñoz Molina, se transparenta irritación y escepticismo, extremos que se encargó de confirmar el autor de El dardo en la palabra. "El mundo que vivo lo veo con absoluto escepticismo. El idioma está bien, la que no está bien es la sociedad que lo habla".Con su habitual "sentido del humor", "valor pedagógico" o "burla sin antipatía", cualidades destacadas en Lázaro Carreter también por Muñoz Molina en la presentación, el director de la Real Academia Española puso algunos ejemplos de uso del lenguaje que le producen irritación, comenzando por expresiones que circulan en el propio Ministerio de Educación, en el que se llama a la pizarra "panel vertical de conocimientos" o al recreo "segmento de ocio", y siguiendo por expresiones que aparecen en los medios de comunicación como "chúpate dómine", "en olor de multitud" (que según Lázaro Carreter debe ser un olor espantoso), usar "canceroso" por "cancerígeno" o viceversa, decir "vestirán la camiseta absoluta" o "dos jugadores saltaron al unísono", "hubo incidentes por exceso de aforo" o "adolecemos de agua".

Si el libro está seduciendo a los lectores, como dijo Hans Meinke, director general de Círculo de Lectores y Galaxia Gutenberg -ha vendido, según dijo el editor, 80.000 ejemplares en menos de un mes-, puede decirse que Lázaro Carreter sedujo también al numeroso público que asistió a la presentación cuando contestó a preguntas-dardos sobre la pretensión de Gabriel García Márquez de que se elimine la ortografía o qué se debe decir, si castellano o español. "La primera petición es una especie de utopía que sólo ocurre en Zacatecas. Nadie le niega a García Márquez su calidad excepcional como escritor pero el idioma es tan nuestro como suyo", señaló, el director de la RAE. Respecto a lo segundo, dijo que hace tiempo que es un problema resuelto: "Castellano para relacionarlo con otra lengua española, y español, que es la lengua de la nación, cuando nos referimos al conjunto, cuando lo relacionamos con lenguas extranjeras".

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 21 de abril de 1997.

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