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Muñoz Molina critica el periodismo que no distingue mentira y verdad

"Me gusta escribir, aunque sea de mi pueblo, como si estuviera de viaje por allí, La cultura no es lo que encierra a la gente, sino un intercambio sin fronteras", dijo ayer Antonio Muñoz Molina durante la presentación de su libro La Huerta del Edén, en el que se recogen los artículos publicados semanalmente el EL PAÍS Andalucía desde hace dos años. Muñoz Molina criticó duramente la falsificación de la historia que producen los nacionalismos y el periodismo que no distingue la mentira de la verdad.Antonio Muñoz Molina aseguró que no le gusta que le llamen columnista. En los artículos que aparecen recogidos en el libro (editado por Ollero y Ramos ) el escritor no es el centro de gravedad, sino el mundo, la realidad exterior. "Además me he dado cuenta, sorprendido, de que tienen una cierta coherencia". El escritor criticó a quienes pretenden hacer competencias con el amor a la propia tierra y a quienes establecen jerarquías entre de donde uno es y de donde no es. Consideró absurda la ideología del ser de un sitio. "Por eso, señaló, critico en mis artículos que se repartan folletos en los colegios andaluces para fortalecer la conciencia del ser andaluz". "Para mí, es como fortalecer la conciencia de ser mujer, hombre o clavo. Basta con ser, no hay por qué sentirse orgulloso o desgraciado".

Desconfianza

Muñoz Molina aseguró que desconfía de quienes le dicen que tiene que ser obligatoriamente algo. "Existe una falta de costumbre con la disidencia, pero me niego a limitar mi libertad de expresión, fuera de lo que dice el Código Penal respecto al honor e intimidad de las personas. Me niego a que existan cosas sagradas sobre las que parece que no se puede decir más que lo que está previsto que se diga".El escritor ubetense recordó que en España hubo un periodismo excepcional antes de la Guerra Civil e ironizó sobre quienes admiran el nuevo periodismo norteamericano y no conocen las magníficas piezas escritas por un periodista andaluz, Manuel Chaves Nogales, a principios de este siglo. Muñoz Molina insistió en separar este periodismo libre del que ejercen personas "que creen que tienen licencia para envilecer, para decir lo que les da la gana". "Hubo un periodista que dijo que yo parecía un camarero con el frac que alquilé para tomar posesión en la Academia. No me insultó porque siempre preferiré parecer un camarero, alguien que se gana la vida honestamente, que un señorito fascista".

"La única forma de luchar contra ese tipo de personas es la propia decencia. La tradición española no es sólo la Inquisición, sino el patriotismo de las Cortes de Cádiz, con su tolerancia. Sembrar odio y agravios entre nacionalidades, decir, como dijo Arzallus, que más vale estar solos que mal acompañados, es abrir un camino que no se sabe adónde lleva. Hay que defender la igualdad, el patriotismo de la democracia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de octubre de 1996