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REPORTAJE

"Temo que el Nobel me impida escribir"

La Academia Sueca premia a la poetisa polaca Wislawa Szymborska, maestra del escepticismo y la ironía

Varsovia
Wislawa Szymborska, autora polaca de 73 años cuya obra no llega a la decena de títulos, fue galardonada ayer con el Premio Nobel de Literatura 1996. Escritora tímida, residente en Cracovia y alejada de los círculos literarios, Szymborska ha sido premiada por la profunda reflexión moral de su poesía y el lirismo preciso y contenido que ha seducido a varias generaciones de polacos. "Esta es una situación difícil para mí", declaró al conocer el premio, dotado con 143 millones de pesetas, "porque normalmente soy celosa de mi vida privada y preveo momentos difíciles". La raíz poética de Szymborska, en cuya obra de 1957 Llamada al Yeti los críticos vieron una metáfora antiestalinista, se resume en tres de sus versos: "Alegría de escribir. / Poder de preservar. / La revancha de una mano mortal".

Wislawa Szymborska, de 73 años, poetisa polaca que obtuvo ayer el Premio Nobel de Literatura, ha publicado apenas nueve pequeños tomos de versos. Sin embargo, los críticos literarios nunca han tenido la menor duda es la primera dama de la poesía polaca. Ahora lo es también a nivel mundial. Se la considera como maestra de la sencillez en una poesía profundamente filosófica en la que se combinan la serenidad, la amargura y el respeto por la cotidianeidad.Tras conocer la noticia, la escritora se declaró "totalmente; sorprendida" pero "muy feliz". El premio supuso también una sorpresa en general, dado que otro poeta, el irlandés Seamus Heaney, obtuvo el premio el año anterior, y se había insistido en la deuda del Nobel a la literatura portuguesa. De todas formas, Szymborska sí figuraba en las Iistas de candidatos desde hace varios años. La noticia le llegó a la escritor cuando se encontraba descansando en la ciudad de Zakopane, en los montes Tatra (Cárpatos). "Me tengo que acostumbrar a esta idea", declaró desde la villa Astoria. "Estoy feliz, pero al mismo tiempo aterrorizada por lo que me espera. Tengo miedo de que durante los próximos seis meses no haya forma de que escriba ni una sola palabra", declaró a la radio pública.

"Estoy sorprendida. Ha habido tantos otros candidatos para el Nobel cuyos nombres se mencionaban y no obtuvieron el premio", manifestó al diario Gazeta Wyborcza. "Me alegro principalmente por lo que esto supone para la literatura polaca. Me alegro que la literatura polaca haya sido advertida. Estaba justo escribiendo un poema, pero me temo que lo acabaré dentro de medio año, no antes".

La Academia Sueca, al anunciar el nombre de Szymborska como Premio Nobel de Literatura de este año, destacó "su irónica precisión" y su capacidad para ' sacar a la luz "fragmentos de verdad humana".

La poesía de Szymborska es calificada por los críticos como melancólica, pero al mismo tiempo "vivaz y llena de desinteresada valentía al cuestionar las cosas". La propia Szymborska, preguntada acerca de su obra y de la poesía en general, afirmó en una ocasión: "Tal vez haya poetas que sepan lo que es la poesía; yo no lo sé. Y me parece mejor no saber ciertas cosas".

Escepticismo

Szymborska publicó su primer poema en 1945 en Cracovia, ciudad en la que sigue viviendo, aunque es a partir de 1957, con el relajamiento de la censura, cuando se configura lo fundamental de su obra. Entre sus ocho títulos figuran El fin y el comienzo, Sal (1962), Por si acaso (1972), Un gran número (1976) y La gente en el puente (1986). La mayoría de los poemas de Szymborska se caracterizan por el escepticismo, cuya fuente es la conciencia de lo pasajero de la vida, así como su juvenil o casi infantil deseo de llevar la contraria.El premio a Szymborska fue recibido ayer con júbilo en Polonia. El anterior polaco galardonado con el Nobel de Literatura, Czeslaw Milosz (nacionalizado americano), declaró ayer que la poesía de Szymborska alegra por su sentido cómico, pero en realidad está llena de amargura. Milosz afirma que la poesía de Szymborska puede compararse con la visión desesperada del mundo de Samuel Beckett y de Philip Larkin.

Los polacos conocen a Wislawa Szymborska casi exclusiva mente gracias a su obra literaria Extremadamente tímida y retraída, Szymborska evita hacer declaraciones y apariciones públicas. Así ocurrió también durante la época comunista en Polonia "Todos sabían qué pensaba pero ella no quería hacer gesto superfluos", afirman sus allega dos.

Szymborska quiso siempre estar al margen de la política. No entró en las filas de la oposición democrática, no publicó sus versos en clandestinidad, no firmó ninguna de las decenas de carta de protesta contra la política de las autoridades comunistas.

Sin embargo, sus pequeño tomos fueron de los pocos que los alumnos siempre han leído con placer en las escuelas. La explicación está en que, como señalan los críticos especializados, su poesía es tan sencilla como profunda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de octubre de 1996