Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Tribuna:

Pena y olvido

Durante la semana se ha recordado que hay que luchar contra el racismo que nos rodea o el que llevamos dentro, y también se ha conmemorado el 20º aniversario del golpe político-militar argentino-norteamericano que dio paso a la Solución Final emprendida contra las izquierdas en el marco general de la guerra fría en su momento terminal, álgido. El racismo tiene futuro. Se constituye en la razón de ser de una ideología de la supervivencia de las capas medias y populares del Norte Fértil que buscan en el extranjero la razón de la decadencia de sus niveles de vida y sus expectativas de crecimiento. Por el momento se ha contenido la Solución Final contra las izquierdas en Latinoamérica, en parte por la eficacia diezmadora del holocausto iniciado en Guatemala mediados los años cincuenta y que ha pasado por encima de millares de cadáveres controlados e incontrolados en Centroamérica, Paraguay, Brasil, Chile, Uruguay y Argentina, por orden de aparición de la matanza estratégica.Pilar y José María (Valverde) me recuerdan que en Barcelona ha habido actos conmemorativos de 20 años de lucha contra los matarifes argentinos, lucha representada hoy casi exclusivamente por las madres y las abuelas de la plaza de Mayo. También me lo recuerdan cartas madrileñas de abuelas argentinas que reúnen vidas y muertes que probablemente hoy ganarían un Oscar aplaudido por los mismos poderes que en el pasado lanzaron sobre sus hijos y sus nietos un resumen contundente de la Historia de la Crueldad. Conmemorar quiere decir reunir memorias en lucha común contra el olvido de que el racismo habita entre nosotros y tiene futuro, nuestro peor futuro. Contra el olvido de que la Solución Final del Cono Sur de América Latina no ha tenido su Núremberg Internacional salvo en el territorio de la memoria, desde el deseo de que...no habrá más pena ni olvido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de marzo de 1996