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Elecciones 3 de marzo

La batalla por la sociedad de la información

Abogada, ama de casa y abonada al cableIngeniero de telecomunicacionesEstudiante de periodismo en Sevilla

España tampoco es diferente en materia de comunicación. Comparte con el resto de los países europeos la perplejidad ante la ya aceptada sociedad de la información. No es que no interesen los espinosos temas caseros por ejemplo, la gigantesca deuda de las televisiones públicas, la crisis financiera y de contenidos de algunas televisiones privadas o las dificultades de las radios y de algunos periódicos al borde de la desapanción. Todos aparecen como temas de menor enjundia ante las dimensiones que en el mapa comunicativo adquieren los nuevos medios ligados a las telecomunicaciones, en especial al cable. Por ello, los partidos reflejan en sus programas su constatación de la revolución comunicativa y su apuesta por la nueva era de la información, pero no se muestran tan seguros en la forma en que debe afrontarse la nueva situación.

El estado de la prensa y la radio parece no suscitar el interés de los partidos en esta campaña. Apenas se encuentran referencias a ellos ni en los programas ni en las respuestas que aportan de forma personalizada. En la trastienda del PP se da. vueltas a la posibilidad de rebajar el IVA, pero nada hay oficial. A pesar de la crisis que afecta a algunos periódicos y a bastantes revistas el índice de lectura sigue creciendo poco a poco y ya se venden casi 110 diarios por 1.000 habitantes. La radio, pese a las dificultades de carácter económico, continúa también creciendo y ya son más de 20 millones los españoles que la escuchan diarimente.La televisión está todavía en un periodo de fuertes sacudidas. RTVE ha concentrado las iras de los principales partidos de la oposición. Sus altas cuotas de endeudamiento -más de 200.000 millones- son una expresión más del problema general que afecta a todo el modelo de televisión pública.

El vértigo llega con el cable como exponente máximo de la nueva era en la que las comunicaciones van unidas inexorablemente al desarrollo de las nuevas tecnologías ya disponibles. Estamos ante la madre de todas las batallas. Y no sólo porque va a poder ofrecer decenas de canales de televisión, sino porque va a dar paso también a la telefonía y, sobre todo, a los nuevos servicios interactivos como vídeo a la carta, telebanca, telecompra o telenseñanza , entre otros. Aunque,en este punto concreto cabe hacerse una pregunta inquietante: ¿estarán dispuestos los ciudadanos a pagar estas novedades?

En el sector del cable parece que vale cualquier cifra de inversiones. Una media extraída entre la predicción hecha por varias empresas sitúa en unos 300.000 millones de pesetas la cantidad que estará en juego de aquí al año 2004. A cambio se espera que para esa misma fecha existan al menos dos millones de abonados frente a los 250.000 que hay ahora en buen parte a redes rudimentarias.

Con el fin de ordenar esta nueva actividad se aprobó en los últimos días de diciembre la ley de cable, arrebatada prácticamente con fórceps al Parlamento, una vez que se pusieron de acuerdo el PSOE, IU, CiU y PNV. Ya se encuentra en vigor y está sólo a la espera de que se apruebe estos días el reglamento que la desarrolla. También está pendiente el desarrollo de la ley de televisión por satélite, la de televisiones locales y la creación de un segundo operador.

Ajenos a la forma tecnológica en que se transmiten los mensajes muchos ciudadanos españoles están adentrándose ya en los nuevos medios que les llegan, por ejemplo, a través de InfoVía o Internet.

Isabel Chorro Guardiola

A Isabel Chorro lo que más le interesa de la televisión es el poder elegir canales a través del mando a distancia. Desde hace 12 años recibe en su casa de Barcelona las emisoras por vía satélite y desde hace unos meses también tiene la televisión por cable, que sólo le aporta algún canal más. La vida de Isabel, de 43 años, se rige por los horarios de sus hijas. Las lleva y las trae del colegio y en los ratos libres hace la casa, va a clase defrancés o de inglés -o resuelve algún caso de Derecho Matrimonialista que le llega de vez en cuando. Para entretenera mañana, isabel elige siempre la radio, sólo para. la noche pone la televisión, aunque el mando a distancia está siempre en poder de su marido. "Ni telenovelas, ni concursos, ni películas. Sólo suelo ver las noticias, y habitualmente son las de TV-3. Es un lío tener tantas televisiones".

José Miguel Hernández

José Miguel Hernández, 37 años, ingeniero de Teleconiunicaciones en el Departamento de Investigación y Desarrollo de una gran empresa española con sede en Madrid, está convencido de que asistimos al nacimiento de la revolución de la información. Para él la línea de ruptura con la situación anterior reside en el cable interactivo, "no el cable en exclusiva para la televisión, sino el de los nuevos servicios como vídeo a la carta, teletrabajo, telecompra...". Pero le asalta una duda: "¿Estará la gente dispuesta a pagar los nuevos servicios que tardarán en llegar el agua a su mita ahora por término medio 4.000 pesetas mensuales en comunicaciones deberá acostumbrarse a pagar entre 10.000 y 12.000 pesetas al mes"

Pilar Alvarez Molero

El futuro de la comunicación está marcado por la duda y la inseguridad para as jóvenes generaciones. Pilar Álvarez Molero, de 18 años, estudiante de primer año de Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información en la Universidad de Sevilla, lleva el agua a su molino: "Veo que no hay suficientes medios de comunicación para dar cabida a las nuevas promociones; la mayoría terminan en el paro". Pero el presente tampoco tiene atractivos. A Pilar no le gusta demasiado. Cree que los medios necesitan más pluralismo porque los que ella ve informan lo mismo con diferencias muy leves. Estima que se debe promover la creación de más periódicos que ayuden a obtener una lectura distinta de la realidad. Todavía no conoce Internet, pero cree que la información electrónica marcará su generación, será vital para el futuro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de febrero de 1996

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