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Tribuna:Elecciones 3 de marzo

Wall Street y las Amas de Casa

He hablado con los Mercados Financieros (MF). Los MF están de acuerdo con las encuestas. Dan por segura la victoria de Aznar y, así puestos, prefieren que gane por mayoría rotunda. Para acompañar sus palabras con gestos, los MF han reducido las diferencias con los bonos alemanes. Que es algo así como fumarse un montecristo a la salud del caballo ganador. No es que los NIF sean del Partido Popular de toda la vida. Del PP de toda la vida, de antes incluso de que existiera el PP, son esos cristianos viejos que la moderna sociología llama clases medias tradicionales y a los que se han sumado algunas trombas, por ejemplo la de los jóvenes universitarios. Y es que la Universidad, salvo en primavera, es una cosa más bien tradicional. Los MF estarían también de acuerdo con las encuestas si le dieran la mayoría a Felipe, siempre que fuera una mayoría consisten te. Les da vértigo la incertidumbre. Y los MF saben que por lo que está luchando ahora el PSOE es por una fuerte minoría, intentando atraer por el grosor de un cabello, del que también tira Anguita, a los corazones solitarios de izquierda.Lo que sorprende a los MF es precisamente que nadie hable de monos, que es como llamaba Valle-Inclán a los bonos en Ruedo ibérico. "Esta campaña se rige por una de las leyes de Parkinson", me dice Guillermo de la Dehesa, ex secretario de Estado para la Economía y hoy presidente del Consejo Superior de Cámaras y experto analista de MF's. "Esta ley consiste en despachar las grandes partidas millonarias de un plumazo y dedicar largas horas a discutir sobre el coste de una bicicleta para el mensajero". E n tiempo de gasto mediático y mitinero, las bicicletas de esta campaña son cosas como el jamón de Banderas o la lidia del novillero Idígoras. Todo muy típico, muy español. Europa, por ejemplo, ha desaparecido. La hemos dejado aislada hasta el 3 de marzo, para que se fastidie. Sabemos que Aznar es muy español, un joven cristiano viejo, pero no sabemos a estas alturas si es euroescéptico o euroapático. Y González tampoco quiere hablar mucho de Europa porque hablar hoy de Europa, de convergencia, ya no es hablar de pintura flamenca, sino más bien de previsibles recortes sociales, y eso espanta a todos los corazones. Los.MF son elásticos y transmigratorios por naturaleza. Se sitúan siempre en la corteza de la cebolla estadística. En las épocas bajas, lo que sostiene a una fuerza política es el corazón de la cebo lla. Si no tiene. corazón, si sólo tiene capas concéntricas, y eso era UCD, se desmorona. El corazón del PSOE no, son, aunque a veces lo parezca, los pensionistas. Su voto está más dudoso que en el 93 y de ahí los llamamientos de González. Tampoco son los parados con seguro de desempleo. Una parte de ellos va a practicar el voto aleatorio, a ver qué pasa. Nos acercamos al corazón de la cebolla socialista si pensamos en los trabajadores cualificados y no cualificados. Pero el corazón de ver dad, la fortaleza, la retaguardia fiel, allí donde no entra Aznar ni con Manolo Escobar, son las ACT. Las Airnas de Casa Trabajadoras. Las cónyuges de obreros. En la peor catástrofe imaginable, Felipe perdería todo, pero no perdería las ACT. Y no es un voto culto, sino saleroso.Detrás de la imagen de Antonio Banderas no es difícil adivinar una madre ACT. A Julio Iglesias le pagó el Partido Popular 600 millones de la Xunta, Un canto a Galicia, hey, por promocionar el Xacobeo-93. Banderas afirma que hace campaña desinteresada por sus raíces, una forma de decir por la madre. Los asesores demoscópicos del PP estrujan las encuestas y siempre se les resiste este corazón proletario y femenino de la cebolla estadística.En el acto, más coherente de la campaña, Felipe González recibía ayer a una representación de mujeres progresistas, todas con el inequívoco aspecto sonrosado de extracción ACT. ¿Cómo explicar esta querencia, esta atracción que va de lo político a lo sentimental y viceversa? Dicen que la madre de Felipe, Juana, modeló su carácter. No, si, en el fondo, esta campaña les está saliendo a todos de lo más tradicional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de febrero de 1996