Genes, capas de tejido y experiencia
Según Daniel Alkon, de los Institutos Nacionales de Salud de EE UU, es de esperar que exista una interacción entre los genes y la experiencia en la construcción de una estructura tan complicada como el cerebro. El ADN humano no contiene suficiente información para especificar la estructura final de las conexiones cerebrales.Así, el cerebro de un recién nacido tiene un conjunto de reglas genéticas que determinan la forma en que se produce el aprendizaje, y después es la experiencia la que lo moldea. "Esto ayuda a explicar la fuerza de los recuerdos infantiles", dice Alkon. "Las asociaciones que se producen en las primeras etapas de la vida contribuyen a decidir qué sinapsis viven y cuáles mueren".
Jeff Shrager, neurocientífico de la Universidad de Pittsburgh, dice que el cerebro de un bebé parece organizarse bajo la influencia de sucesivas oleadas de los llamados factores trópicos, compuestos químicos que fomentan el crecimiento y la interconexión de células nerviosas. Estas sustancias son liberadas de forma que las diferentes regiones del cerebro se conectan de forma secuencial; las capas de tejido van madurando una detrás de otra. Estas oleadas de actividad química podrían contribuir a determinar el momento en que comienzan los periodos críticos. Cuando la producción de factores trópicos en el cerebro disminuye, al final de la infancia, la estructura básica del cerebro está más o menos formada.


























































