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Mapas | Cómo funciona el bloqueo de Ormuz y por qué algunos buques pasan y otros no

Para controlar el estrecho, Irán y EE UU han establecido dos puntos estratégicos a 500 kilómetros de distancia. Aun así, algunos barcos consiguen cruzar

El buque 'Touska', de bander iraní, visto desde un barco de la flota de EE UU, este domingo.CENTCOM (via REUTERS)

El bloqueo iraní del estrecho de Ormuz ha supuesto un duro golpe a la economía mundial, agravado por el bloqueo al bloqueo impuesto por Estados Unidos. El anuncio de Teherán de reabrir el estrecho, para al día siguiente declarar de nuevo su cierre y el abordaje estadounidense a un carguero de bandera iraní este domingo han añadido confusión y tensión a la situación.

Pero, ¿cómo funcionan estos cercos navales? y ¿por qué algunos buques pasan y otros no?

Dos puntos a 500 kilómetros

El primer dato importante para comprender cómo funcionan estos bloqueos navales es entender que están situados en dos puntos muy distantes: el iraní se halla en el propio estrecho de Ormuz, que comunica el golfo de Omán y el golfo Pérsico y cuya anchura mínima es de poco más de 30 kilómetros; el estadounidense está situado en el paso del golfo de Omán al océano Índico, unos 500 kilómetros más al este. O lo que es lo mismo, entre ellos hay una distancia similar a la existente entre el estrecho de Gibraltar y Cartagena.

Bloqueo en Ormuz

Un cierre que no lo es

El segundo dato esencial es que en ninguno de los dos casos se trata de un cierre completo de estas vías marítimas, sino más bien de una severa restricción de su uso. Con todo, dado que el valor tanto de los buques que transitan por estas vías marítimas como de las cargas que portan ascienden a decenas de millones de euros y el comercio naval implica numerosas capas de contratación (armador, naviera, empresa contratista de la carga, aseguradora del flete y del buque...), la mera posibilidad del uso de la fuerza en cualquiera de estos puntos casi ha paralizado el transporte.

El resultado es que, de los entre 120 y 150 buques que atravesaban cada día Ormuz en ambas direcciones antes del conflicto, se ha pasado a en torno a una decena. Y unos 2.000 buques, con sus tripulaciones, han quedado atrapados en el golfo de Omán y en el Pérsico.

Las dos rutas impuestas por Irán

La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) contempla la libre navegación comercial por los estrechos marítimos internacionales como Ormuz o Gibraltar, que “no será obstaculizada” por los Estados ribereños. Sin embargo, Estados Unidos no ha firmado esta convención e Irán, aunque sí lo ha hecho, no la ha llegado a ratificar.

Aun así, la República Islámica se apoya en ciertas disposiciones de la convención en caso de conflicto armado alegando que está permitiendo el libre paso de los buques siempre y cuando no sean buques “vinculados a [Estados] adversarios”.

Para controlar el paso, ha establecido una ruta alternativa a la utilizada en tiempos de paz —un corredor de salida y otro de entrada que transitan por las aguas omaníes del estrecho— alegando el riesgo de la presencia de minas navales en esa zona (colocadas por Irán). La ruta establecida por Irán pasa junto a la isla de Qeshm y la de Larak, desde donde supuestamente la Guardia Revolucionaria monitoriza el paso y lo autoriza. Algunas informaciones apuntan a que ciertos barcos han sido obligados a pagar un peaje de hasta un millón de dólares, lo cual contraviene la CONVEMAR.

Las rutas y la zona minada marcadas por Irán

El bloqueo estadounidense, por contra, se extiende en una línea que, de norte a sur, abarca unos 300 kilómetros. Para dar cobertura a tamaña extensión ha desplegado una docena de buques militares, incluido el portaaviones USS Abraham Lincoln, y numerosos aparatos aéreos, incluidos cazas, helicópteros y aviones de reconocimiento.

En este caso, el cierre tampoco es total, y según declaraciones de las autoridades estadounidenses se dirige exclusivamente a buques que provengan o se dirijan a puertos iraníes, si bien, la semana pasada, el jefe del Estado Mayor de EE UU, Dan Caine, advirtió a los buques fantasma y a aquellos que violen las normativas internacionales de navegación en la zona del bloqueo de que también se exponen al abordaje. En su última actualización, el Mando Central de las Fuerzas Armadas, aseguró que 27 buques han dado media vuelta ante las advertencias estadounidenses en su zona de bloqueo. Este domingo, el Touska, un portacontenedores de bandera iraní procedente de Malasia que se dirigía al puerto de Bandar Abbas (Irán), fue abordado por las fuerzas de EE UU antes de entrar al golfo de Omán por negarse a obedecer las instrucciones del bloqueo, según ha explicado el Mando Central.

Trampas para saltarse el bloqueo

Aunque las fuerzas estadounidenses aseguran que ningún buque ha burlado su bloqueo, las empresas de inteligencia marítima sostienen que algunas embarcaciones ligadas al comercio con Irán, incluidos superpetroleros, sí han superado el cerco. Para ello, utilizan diversas tácticas irregulares y maniobras de despiste como el spoofing —que consiste en alterar la información transmitida al Sistema de Identificación Automática (AIS)—, el apagado de la señal AIS, o su manipulación para indicar diferentes puertos de entrada y salida. La plataforma Windward ha detectado además prácticas de trasvase de crudo de barco a barco como método para sortear el doble cerco: buques que pueden atravesar Ormuz desde el golfo Pérsico transfieren su carga en el golfo de Omán a otros buques que no están sancionados por Estados Unidos y pueden navegar más allá del Índico.

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