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Contreras libra en Chile una última batalla judicial para evitar la cárcel

Santiago de Chile

La batalla judicial que libran para evitar ir a la cárcel los ex jefes de la Dirección de Inteligencia Nacional (Dina, policía política de la dictadura), general retirado Manuel Contreras y el brigadier Pedro Espinosa, condenados por el asesinato en Washington del ex ministro Orlando Letelier y que ahora se juegan su última carta ante los tribunales, cobró más intensidad a raíz de la nueva resolución de la Corte Suprema, emitida el martes, por la que se contabilizan los meses que pasaron en defención preventiva.

La resolución adoptada en la noche del martes por la Corte Suprema, que restó de las condenas los 376 días que estuvieron detenidos en el hospital militar durante el Gobierno del general Augusto Pinochet debido a la petición de extradición presentada por Estados Unidos por dicho crimen -denegada entonces por la justicia chilena-, mantuvo, sin embargo, sus sentencias.El fallo que condenó a los ex jefes de la Dina ya había incluido los otros tres meses de prisión preventiva -que ya habían cumplido- en el total del periodo de tiempo que deberán pasar en la prisión. Con la resolución del pasado martes; el periodo que deberán estar en prisión se reduce para Contreras de siete años a cerca de cinco años y nueve meses. Y para Espinosa, de seis años a cuatro años y nueve meses.

Uno de los abogados de los condenados dijo que la decisión del tribunal es un "pequeño consuelo". En los partidos de la coalición gobernante, la apelación de Contreras y Espinosa fue recibida con resignación. Fuentes del Gobierno afirmaron que la resolución ratifica que el proceso es correcto. Sin embargo, la abogada Fabiola Letelier, hermana del ex ministro asesinado, estimó, "inaceptable e improcedente" el abono de dichos días de prisión.

Contreras -que cuando encabezó desde la Dina la, represión contra la izquierda chilena omitió toda consideración por la justicia- centró su defensa en el terreno judicial. El martes, su abogado, Carlos Portales, presentó una nueva apelación al tribunal superior para que declare nula la sentencia que le condenó debido a vicios de forma y fondo.

El nuevo recurso de casación intenta que Contreras tenga una tercera instancia judicial. Se juega así el ex jefe de la Dina su última carta ante los tribunales. Pero ya en 1991 los magistrados resolvieron que cuando un juez de la Corte Suprema actúa de instructor, como ocurrió en este proceso, no cabe una tercera instancia.

Después de que descartara huir o suicidarse, a Contreras le quedan sólo dos modos de cumplir su afirmación de que no irá a la cárcel: ir al hospital militar por su cáncer de colon, o enfrentarse con la policía civil cuando ésta vaya a detenerle. Al Mamo, como llamaban a Contreras en la Dina, se le ha visto saludable y con brío ante la prensa en su finca de Fresia, a 1.000 kilómetros al sur de Santiago. Los amigos que le han visitado ratifican también que parece estar en buenas condiciones.

El brigadier Espinosa, en cambio, parece más resignado a su suerte. Su abogado dijo que no apelará, esperando ver cómo resuelve la Corte Suprema la petición de Contreras de nulidad del fallo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de junio de 1995

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