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Félix de Azúa y Roma Gubern dejan el Cervantes

La conflictiva relación con Asuntos Exteriores es una de las causas

Félix de Azúa reconoce que su experiencia como director del Instituto Cervantes de París ha sido muy "enriquecedora" en cuanto que le ha permitido conocer cómo funciona la Administración. Lo aconseja a todos los izquierdistas de pro: "Todo lo que te puedas imaginar es poco; el Estado español tiene un poder tan descomunal, que posible. mente la única posición de izquierdas clara sea intentar desmontarlo" añade. Romá Gubern, director de esta institución en Roma, considera que el Cervantes se diseñó "precipitadamente". Hasta el verano, los dos continuarán en su cargo. Luego, lo dejarán.

No puede hablarse de dimisión porque no es el caso. Gubern, al que ayer se le acababa el contrato, lo ha renovado sólo por otro medio año; a Azúa se le acaba en octubre. Los dos se reincorporarán a sus respectivas cátedras en Barcelona después del verano. En el horizonte de esta especie de dimisiones aparecen los problemas endémicos que arrastra el instituto: falta de entendimiento con los funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores -el Cervantes depende de Cultura, Educación y Asuntos Exteriores- e indefinición del estatuto jurídico.El director del centro parisiense, Félix de Azúa, no se anduvo por las ramas al asegurar: "La desorganización no es culpa del Cervantes sino del Ministerio de Asuntos Exteriores; este ministerio no ha conseguido acreditar al instituto. Hay 33 centros que se supone que deberían estar acreditados en las embajadas".

La retirada de Gubern y Azúa -"las dos guindas del Cervantes", según expresión de otro miembro del instituto- es "una salida elegante' , en palabras de Gubern. "Técnicamente", añade, "no es una dimisión. He llegado a un acuerdo con el director".

Razones

Las razones? "El Cerva acaba de funcionar. Pienso que hay un diseño institucional incorrecto de origen, se hizo de forma precipitada. Depende de tres ministerios y hay muchas disfunciones que, además, los encargados de la gestión no han conseguido solucionar", -dice Gubern.

Félix de Azúa remacha la crítica antiburocrática: "El Cervantes es una gotita de agua en el océano de la Administración española. Yo acepté con cierta ingenuidad. Ahora he aprendido qué es un director general, qué es un secretario de Estado. En fin, son entes muy fomidables". Pero Azúa está contento con la experiencia: "Repetiría ahora mismo. He aprendido lo que es la Admistración española; es una experiencia enriquecedora". "Va a ser difíil que alguien me saque de Barcelona", concluye.

Motivos para quedarse en Barcelona no le faltan a Félix de Azúa. Fuentes cercanas al Cervantes aseguran que en la pasada recepción del 12 de octubre en la Embajada española en París fue invitada toda la colonia española excepto el director del Cervantes en la capital francesa. A lo que en medios culturales se denomina corporativismo de Exteriores se suma la indefinición del estatuto de los centros del instituto en el exterior -actualmente, rozando la ilegalidad-, cuestión que ahora parece estar a punto de resolverse.

Nicolás Sánchez Albornoz, director del Cervantes, declaró ayer que ahora que se abre paso la Europa de la libre circulación de hombres y capitales "es preciso que la Europa de la cultura viaje sin mayores problemas". Sánchez Albornoz quiere dejar claro que "no hay tal tensión con Exteriores", aunque reconoce que, al haber con ese ministerio más relaciones que con otros, surgen algunos problemas. La única mancha que observa Sánchez Albornoz es la estrechez presupuestaria, pero niega que el Cervantes esté en crisis y subraya que en ningún momento se ha planteado la dimisión.

Por el instituto situado en Alcalá de Henares han pasado cuatro secretarios generales: Juan Antonio Ullastres, Javier López Facal, Carlos de la Torre y Carmen Gomis, la actual. De la Torre fue jefe de gabinete de Luis Roldán. "A principios del año pasado necesitaba secretario general y me fue recomendado vivamente por su capacidad; un mes y medio después estalló el caso Roldán y decidió dejar el cargo", manifiesta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de febrero de 1995