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Del "homenaje" al "plagio"

La polémica entre David Leavitt y Stephen Spender nació en el mismo momento de la publicación de la novela en Estados Unidos, en septiembre de 1993. Spender reaccionó con desagrado al enterarse de que Mientras, Inglaterra duerme partía descaradamente de un episodio de su vida que él mismo había descrito en Un mundo dentro de un mundo. Leavitt habló de "homenaje", pero Spender prefirió llamarlo "plagio".

"Habría aceptado el plagio si la novela fuera digna de Tolstoi", dijo Spender, "pero no es más que na novelucha desagradable. Leavitt no se saldrá con la suya". Tras amenazar a la editorial norteamericana Viking con ir a los tribunales, en enero de este mismo año Spender, que acusó a Leavitt de introducir fragmentos pornográficos, se comprometió a retirar la demanda judicial a cambio de la destrucción de los ejemplares todavía no vendidos y de que Leavitt corrigiera los fragmentos más comprometedores.

Leavitt tardó en reaccionar. El pasado mes de abril publicó un artículo titulado ¿Acaso plagié su vida? "Hace seis meses", empezaba el artículo de The New York Times, "un escritor famoso me acusó de haberle robado su vida. Como consecuencia, yo he perdido seis meses de mi vida".

El autor de Mientras Inglaterra duerme se defendía en su artículo de las acusaciones de plagio ("simplemente, escribí una novela histórica derivada en parte de la autobiografía de Spender") y también de las de pornografía. Encontré particularmente mortificante la acusación de haber insertado escenas pornográficas en su vida", escribió Leavitt. "Sí, mi novela es sexualmente explícita, por cuanto describe la evolución erótica de una pareja homosexual. Pero si Mientras Inglaterra duerme fuese pornografía, también lo serían la mayoría de las novelas de John Updike".

En septiembre, también en The New York Times, Spender contraatacó con un artículo titulado Mi vida es mía y no de David Leavitt. En el citado artículo, Spender insistía en la acusación de plagio y, en respuesta al artículo de Leavitt, ¿Acaso plagié su vida?, escribía: "La respuesta a esta pregunta es que no se trata de plagiar la vida, sino de plagiar una obra".

La aparición de la nueva versión de la novela busca poner punto final a una larga polémica, aunque hay quien duda que Spender se conforme con. los cambios geográficos introducidos por Leavitt.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de diciembre de 1994