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Jaime Camino: "La política lingüística de la Generalitat ha hecho un cine pequeño"

Es como si de repente se hubiese levantado la caja de los truenos en el cine catalán. El anuncio del cambio en el sistema de subvenciones del Ministerio de Cultura ha topado con el silencio de la Generalitat de Cataluña, cuya futura política cinematográfica es, en estos momentos, una incógnita. Para el director Jaime Camino, el artículo publicado hace unos días en este diario por Xavier Bru de Sala, antiguo responsable de cine de la Generalitat, ha sido la gota que ha colmado el vaso. "La Generalitat tiene su parte de culpa en el estado del cine catalán", afirma Camino, quien añade que en la política cinematográfica del Gobierno catalán "ha habido un afán de utilizar el cine como una forma de normalización lingüística, lo que ha conducido a hacer un cine pequeño, limitado a temas localistas y que no tenía salida más allá del Pirineo y del Segre". El artículo de Bru de Sala, en el que éste afirmaba que "una lluvia de millones" había caído sobre el cine catalán, ha sentado mal en el sector cinematográfico.La visión que Camino sostiene de "penuria" en el cine catalán es compartida con el resto de profesionales del sector que la semana pasada reclamaron en Sitges que la Generalitat de Cataluña defina cuál será su nueva política. En cuanto al pasado, Camino sostiene que la prioridad que se ha dado a la normalización lingüística en la política de cine ha provocado "un vacío muy grande entre la industria catalana y la industria del resto de España, con lo que se han roto los vasos comunicantes que antes existían". El director de Dragon Rapide califica de "afán de hacer patria" esta política, y de "handicap" la obligatoriedad de rodar en catalán que, en la práctica, ha supuesto la política de subvenciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de octubre de 1994